miércoles, 11 de abril de 2007

Reflexiones al final del día:

Reflexionemos al final del día, si no podéis dormir justo después de iros a la cama... pensad.

¿Por qué en las novelas (de género abierto, tanto históricas como realistas....) en las que aparecen escenas de más o menos contenido sexual (esos momentos en que el/la protagonista se lia con alguien y el autor lo describe con todo lujo de detalles) cuyos protagonistas son un chico y una chica que por ciertos motivos no pueden estar juntos (familias enfrentadas, distintas clases sociales, no matrimonio...) y cuando pueden verse aprovechan al máximo... por qué la chica jamás de los jamases tiene la regla? NO ME LO CREO. ES ANTINATURAL.

He dicho.


PD: Ya, ya sé que si el/la autor/a añadiera ese elemento a la descripción de la escena, más que erótico-sexual, quedaría gore y no vendería mucho... No me refiero a eso.

[Edito: Acabo de recordar que hoy Lugh, Didi y yo hemos visto una planta en un balcón cuyos huevos eran de gallina. Verídico en el Casco Antiguo de Tarragona, Pl. del Rei, 1r piso en la esquina que da a pl. dels Angels. Y yo que siempre creí que eran de gallina... Si es que al final las plantas lo hacen todo!!]

sábado, 31 de marzo de 2007

El Mercado

Escribí esto hace casi 2 meses y no tenía pensado ponerlo aquí pero... En fin, como ayer lo subí a mi pagina de DeviantArt (a la derecha), pues al final he dicho: mira, lo copio y así me lo leen más, que solo tiene una crítica literaria y encima es del abnegado de mi novio, así que agradeceré mucho los comentarios que me dejéis. Como es habitual en mí, se trata de fantasía.
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Recuerdo con especial interés un corto capítulo en mis viajes por los mundos…

- ¡Pesadillas! ¡Vendo pesadillas a muy buen precio! Embotelladas, en cofres mágicos. ¡Esencia de pesadillas! Pesadillas de susto, pesadillas de muerte. ¿Quién quiere su pesadilla? ¡Pesadillas a buen precio! – gritaban en un puesto en el que se exhibían todo tipo de botellas de diferentes tamaños: grandes, pequeñas, monstruosamente grandes y más diminutas que una uña. Parecían estar rellenas de aire de colores tristes: las unas marrones con toques de verde oscuro, las otras grises con rojo muerto, color pulga, negras… - Ah, ¿la señora quiere una pesadilla para su marido, que le ha sido infiel? Tengo una especial para usted. Soñará que pierde su masculinidad en las peores circunstancias posibles, si usted me entiende. Lo mejor de todo es que el efecto dura dos o tres días en el sujeto, palabra. ¡Yo mismo le garantizo el terror y el dolor que sufrirá al despertar, lo probé en mis propias…!

Las voces del mercado se entremezclaban formando frases sinsentido y un abanico de colores alegres y miedicas tan amplio que era imposible quedarme con todos ellos a la vez.

- ¡Mamá! ¡Yo quiero un monstruo! ¡Cómprame uno, por favor! –gritaba y lloraba un niño desconsolado a su madre.

- ¿Y quién va a cuidar de él cuando se haga mayor y asuste a todo el vecindario? –contestó ella.

¿Un monstruo? Parecía interesante. Entré en el comercio del que vi que salía la madre arrastrando al hijo. Desde fuera parecía muy modesto y apenas una o dos velas iluminaban la estancia oscura.

-Buenos días tenga, señor. ¿Puedo ayudarle en algo? Tenemos los mejores monstruos de dormitorio, si humildemente me permite presumir de ello. –Quien me hablaba era un hombre muy delgado y bajo, con la nariz más ganchuda y doblada que os podáis imaginar y tan jorobado que parecía sostener con la espalda el peso de dos sacos de piedras.

- Solo tengo curiosidad por estos seres. ¿Podría hablarme de ellos?

- ¡Ah… los monstruos! Son fascinantes. Los hay de todos los tamaños: grandes como montañas y pequeños como una mota de polvo. Los hay que asustan, que engañan, que roban, que hacen dormir y que despiertan. Algunos dicen que se crearon a partir de las pesadillas y los temores de niños y mayores al dormir. Esos monstruos son los más abundantes. Los niños humanos les temen. Se tratan de los monstruos de debajo de la cama y del armario. Los padres de las pobres criaturas no les creen pues lo único que hacen para que el niño deje de tener miedo es encender la luz para que los niños vean que no hay ningún monstruo ni dentro del armario ni debajo de la cama. ¡Como si encender una luz les hiciera desaparecer! ¡Cof, cof! Válgame Señor, qué mentalidad tan simple puede llegar uno a poseer. Si hay luz, hay sombra. Los monstruos son las criaturas de las sombras y tienen un total dominio de ellas. Cuanto mayor es la sombra, mayor es su poder, que no su tamaño. Si encendemos una vela, ésta solo iluminará una fracción del espacio y creará multitudes de sombras más pequeñas y distintas donde el monstruo se esconderá. ¡Son muy listos! Y los humanos, si me permite decirlo, demasiado necios. ¡Cof, cof! Creen que todo lo que ven es cierto y si no son capaces de ver algo, es que no existe. ¡Ilusos! ¡Cof, cof, cof, cof! –la tos del viejo parecía no tener fin e hice ademán de tratar de ayudarle.

- No, no. ¡Aparta! Es por el polvo. Cof, cof. ¿Recuerda que le dije que los monstruos pueden ser tan pequeños como una mota de polvo? Esta mañana se ha caído una caja de monstruos de esos y por lo visto aun hay algunos sueltos por aquí. ¡Los muy sinvergüenzas les encanta hacer toser a la gente! Y cuanto más viejos y moribundos, ¡mejor! ¿Por dónde iba? Ya no lo recuerdo.

- Estaba apunto de enseñarme algunos ejemplares que tiene en su establecimiento, señor –dije.

- ¿De veras? Si usted lo dice, será cierto. Mi memoria ya no es lo que era. Lo siento, joven. Si quiere saber más sobre monstruos, le recomiendo que se acerque a la tienda de libros y manuscritos al final de la calle y busque “De Monstruosidades y Calamidades, guía de monstruos de dormitorio” de Guidifredo Mercaval, y “La verdadera mentirosa historia de la vida de un monstruo: la biografía monstruosa” de Gruugh Aaergh. Este último es muy bueno, pues se trata de la biografía verdadera de un monstruo transcrita por un niño. –Mientras me contaba todo esto, empezó a colocar un par de jaulas sobre el mostrador de madera, corrió un par de cortinas –por seguridad, dijo- y cerró la puerta y las ventanas del establecimiento.

- Los monstruos se ven mejor en la oscuridad. Deje que sus ojos se acostumbren a ella. –Su piel brillaba tenuemente en la oscuridad y sus ojos tenían un color verdoso fluorescente. Me dijo que en la antigüedad su familia procedía de las zonas montañosas y habitaba en cavernas, de ahí su peculiar don de ver a oscuras e iluminarse un poquito.

- Acérquese ahora y mire. Estoy especialmente orgulloso de este ejemplar. Es de pura raza, nacido de las pesadillas y miedos de siete hermanos hijos de campesinos de un pueblo alejado. Desde bebés, los adultos les han nutrido de historias sobre la zona, cuentos de miedo para no dormir y de funestos destinos que les acometerían si no se quedaban quietos en la cama sin rechistar.

Miré dentro de la jaula y en un principio no vi nada, solo vacío. Poco a poco empecé a creer ver cosas. Primero un brillo suave, tímido, que aparecía y se marchaba a su antojo. Ah, no, no era un brillo solamente. Eran dientes puntiagudos y afilados. Luego cuatro ojos rojos me observaban en silencio. Luego visualicé que el monstruo tenía el cuerpo plagado de espinas, como las de un puercoespín, pero largas y mortales. Las patas, una maraña de uñas que repiqueteaban en el suelo de madera de la jaula: tac, tac, tac, plic, plic, plic. Y voces. Voces que susurraban mis mayores temores y todas las cosas mañas que me habían ocurrido de la peor manera posible. Empecé a tener sudores fríos.

-¿Eficaz, verdad? –dijo el propietario, como si tal cosa, colocando una manta sobre la jaula del monstruo.- Ahora, en cambio, fíjese en este, es muy curioso. Es un solo monstruo que parece inofensivo, pero que para asustar se transforma en millares de insectos infernales que hacen ruidos en todas partes. De este modo, parece que siempre haya alguien en la misma estancia, aunque no le vea, o incluso en las estancias contiguas o en el piso superior. Mucha gente solitaria se ha suicidado por su causa, al pensar que se volvían locos. ¡Ah, las paranoias! A los monstruos les encanta jugar con ellas. Observe éste ejemplar ahora…

Durante toda la mañana y, sospecho, parte de tarde, desfilaron ante mí los mayores temores de niños, ancianos, solitarios y gente que ve. Se despertaron en mí las pesadillas que tuve de pequeño por culpa de algunos monstruos como ellos y hasta me pareció ver a dos de los que atormentaron mi niñez. Al menos, eran tal y como yo imaginé que serían. El uno habitaba en lo alto del armario, donde más oscuro se estaban en mi habitación y el otro era el que estaba en el último cajón de la mesilla de noche.

Ya antes de irme, de puro susto, apareció ante mí una cosa menuda, peluda y con seis patas, de color blanco que no paraba de olfatearme.

-Señor, ¿qué clase de monstruo es este?

-Ah… esto. No le hagas caso a esta criatura esmirriada. No sé si llamarlo monstruo… pues no es exactamente un monstruo clásico como los que vendo aquí, pero tampoco es un animal. No me hace mucha utilidad, pero le dejo estar por aquí. Yo le llamo ‘comepesadillas’. Cuando alguien tiene muchas pesadillas este ser se las come. ¡Venga, pequeñajo, fú, fú! ¡Aléjate del cliente!

-¿Y cómo hace eso de comerse las pesadillas? –pregunté lleno de interés.

- Si quiere lo puede ver usted mismo. Espere y verá.

La bola de pelo blanco se puso enfrente de mí y se quedó quieto. Al cabo de unos instantes, oí que empezó a inspirar aire y su volumen se triplicó. Luego, abrió la boca (que resultaba que tenía boca), mostrando unas fauces aviesas y soltando un grito aterrador. Los demás monstruos de la tienda enmudecieron y se hicieron invisibles.

- ¿Lo ve? ¡Este animalejo asusta a mis monstruos! ¡Ojalá desapareciera! –gritó el viejo para que yo le oyera.


De mi, salio una bruma oscura que fue tomando forma en el suelo. Una forma inmunda sin duda que se iba formando rápidamente.

- Esto es una pesadilla. O muchas pesadillas en una. Hay un puesto en el mercado que venden de estas.

La criatura se abalanzó sobre la pesadilla antes de darle la oportunidad de huir y se la zampó de un bocado. Después de eso, yo me sentía de maravilla. Libre, sin miedos y las voces que hasta ese momento me habían estado atormentando, ya no me producían efecto.

- Señor, si usted quiere yo me quedaré con este comepesadillas.

- ¿A cambio de qué? –dijo desconfiadamente.

- Bueno, con los temores que han despertado en mí sus monstruos, creo que les he alimentado por lo menos, por cuatro días. Y además he visto dos monstruos entre los suyos que tenía en mi habitación de niño, por lo que son míos. Creo que es un intercambio justo.

- Vaya, no creí que se diera usted cuenta… Déjeme pensar.

El viejo se giró y empezó a hacer cuentas, haciéndose el interesante. Yo no tenía ni idea de si lo que le había propuesto era demasiado, justo o poco. Sospechaba que mi trato era más que justo y que el hombre saldría ganando.

- Está bien. Lléveselo. Total, con sus gritos asusta a mis monstruos y si no muestran el peor aspecto posible, los clientes no los compran. Y ahora, ¡largo! He de cerrar la tienda.

Salí de aquel antro cuando caía la tarde, mientras los colores rojizos me acompañaban por las callejuelas empedradas. Ahora tenía dos sombras. La una con la forma de mi cuerpo y la otra, de una pelusa con patas que, al pasar por callejuelas oscuras, tomaba forma y color blanco.

Inanna Pilgrim

3 de Febrero de 2007




jueves, 29 de marzo de 2007

Páginas en blanco y libros llenos de palabras

¿Sabéis uno de esos momentos en que tenéis ganas de escribir? ¿De esos que tienes ideas en la trastienda de la mente? ¿Esos momentos en que necesitais poneros delante del ordenador o libreta y dejar que fluyan las palabras y frases? Pues estoy en uno de esos. ¿Verdad que es frustrante que, a pesar de todo, no sepas qué escribir?

Listening to: Neverending Story (Klaus Doldinger y Giorgio Moroder) y 'la canción del Laberinto' que no sale como se llama pero es mágica.

Reading: Oficialmente, Wide Sargasso Sea de Jean Rhys. No he leido ni una palabra. Remembering Babylon de David Malouf. Solo llevo 6 o 7 páginas.
Extraoficialmente, me leí en un día Fairy Oak, El Secreto de las Gemelas de Elisabetta Gnone. Precioso y mágico cuento. Me lo dejó el hada Zazunina. Ya estoy esperando la segunda parte. [Edito: Acabo de ver que en italiano hay Fairy Oak: L'incanto dil buio, imagino que es la segunda parte... esperemos que la traduzcan rápido y si no, mira, en italiano, que no es tan difícil].

Las ilustraciones son de la creadora de las WITCH... y son una monaaaaaadaaaaaa =D~

[Reflexión: ¿Porqué hasta el momento no me entusiasma ninguno de los libros obligatorios que tenemos que leer en clase? Creo que hasta el momento solo me gustó la obra de teatro Shakespeareana que nos leímos el año pasado: A Midsummer Night's Dream (El Sueño de una Noche de Verano), y me gustó porque va de hadas, creo yo.]

En fin, que me enredo mucho.

Besos a todos!!

martes, 20 de marzo de 2007

De ensoñaciones y momentos ajenos al tiempo

Mi mes de marzo se puede resumir en eso: sueños y momentos ajenos al tiempo. Ha sido (y está siendo) una de esas temporadas en que pasan tantísimas cosas juntas que parece que pase más tiempo del que ha pasado. Ha habido momentos que se han hecho increíblemente largos, y horas que han quedado reducidas a un instante.

Este fin de semana fui al concierto de mi adorada Loreena McKennitt, indudablemente mi artista favorita. No exagero si digo que ha sido el mejor concierto de toda mi vida. Aún ahora cierro los ojos y me parece ver y oír su mágica voz. Y digo ver porque su voz es como ella, una criatura mágica, un hada. He tenido la oportunidad de hablar con ella en dos ocasiones. Han sido muy breves pero intensas. Para ella seré una más. Tal vez me recuerde porque le entregué un relato en castellano que no me dio tiempo a traducir, en el que en la parte posterior había una torpe carta escrita con prisas en la cola de la sesión de firmas. Para mí, hablar con ella, abrazarla, oir cómo me contestaba, me sonreía... fue como si una parte de un cuento de hadas hubiese cruzado la frontera para encontrarse conmigo. O yo hubiera cruzado la frontera para encontrarla. Aunque tengo los recuerdos, las firmas y las palabras en mi memoria, me parece como si aquella persona no fuese yo. Como si alguien me hubiera quitado el cuerpo y hubiera estado allí y luego me lo hubiera devuelto con los recuerdos.

A eso se le llama una experiencia atemporal.

Recuerdo como al entrar -con el concierto empezado porque nos perdimos- y sentarme me cayeron algunas lágrimas al escuchar She Moved Through the Fair, una canción típica irlandesa que me gusta mucho y suelo tocar con la flauta. Increíble. Estoy escuchando a Loreena en directo. Cantando aquí y ahora. Qué voz tan bonita tiene. Recuerdo que pensaba. Su música te hace vibrar física y emocionalmente. Al escuchar los CDs, especialmente aquellas canciones que tocó en el BTM en Barcelona el pasado 18 de marzo, me siento como si durante unos instantes estuviera presente de nuevo. Aunque la música y la voz grabada dista muchísimo a sus directos.

Corren rumores de que volverá por Barcelona este septiembre. No sé si es cierto o no, pero desde luego que si vuelve, me encontrará de nuevo si nada me lo impide.

Estoy contenta por el fin de semana que he pasado, lo compartido con gente que aprecias mucho y por las conversaciones. También he echado de menos a un par de personas que por motivos de salud no pudieron asistir al concierto.

No tengo ganas de hablar de las cosas negativas, porque al fin y al cabo, acaban perdiéndose en el tiempo, al contrario que las bonitas, las que te hacen disfrutar de cada momento y recordarte lo maravilloso que es estar viva y vivir estos momentos, disfrutándolos al máximo.

Este fin de semana iré a Zaragoza a ver a mi pareja de amigos feéricos, ya que hace muchos meses que no veo a mi amiga hada... Solo le falta tener un par de alas de colores XD. Pensar en ello es lo que me hace alegrar la cara.

Pos ala, aquí tenéis actualización :P. A ver si reencuentro las ganas de escribir más asiduamente...

Muchos besos!!

jueves, 1 de marzo de 2007

Tengo un amante llamado Murphy


Estaré este finde en paradero desconocido, pero como últimamente no actualizo mucho, ni lo notaréis :)

(En cuanto me deje, subo una imagen que le da la razón al título)

miércoles, 21 de febrero de 2007

Deseos

A veces me pregunto si no seré una saboteadora de deseos: una persona que lo prepara todo para cumplir un sueño o un objetivo y que en el último instante se echa atrás o no hace el paso final, el más corto, el más sencillo y tonto para cumplir lo que toca.

A veces me ha pasado algo así. De algunas no me arrepiento y de otras un poco... otras, el tiempo lo dirá.

domingo, 18 de febrero de 2007

Ya quedan pocos días

Entre estornudo y estornudo aun dejo cabida a algo que hacer. Me debato entre esos "¿Te imaginas qué chulo? La universidad es en un castillo y está rodeada de bosque y verde. ¿Te imaginas qué chulo vivir juntas?" Me imagino, sí. Qué chulo todo. Me debato también entre "¿Estás segura que vale la pena? Yo no te pondré trabas, sabes que te apoyo y... pero...". Y debato yo sola. Me siento como cuando dos niñas se pelean por una muñeca, cada una tirando de un brazo hacia ella. Solo que las dos niñas no son niñas y no se ven. La muñeca soy yo, en silencio, imaginando, sospesando y tratando de saber qué posibilidad será de la que puede decir que no se ha equivocado. Tal vez no me equivoque con ninguna, o tal vez con las dos. ¿Os imaginaís a una Inanna en un universo paralelo con el "¿te imaginas qué chulo?" realizándose mientras piensa que no es tan chulo y que no debería haber ido y a la otra Inanna en otra de las infinitas posibilidades de universo paralelo, envidiando en secreto a quien se fue y pensando en que ha dejado perder una oportunidad?

Tal vez, haga lo que haga, estaré contenta. Tal vez no. Y tal vez, de pronto me surjan un montón de alternativas.

Me recuerdo diciendo en muchas ocasiones "Yo iré, claro que sí. ¿Por qué no os decidís vosotras?". Incluso hay muchos que me lo podrían echar en cara; que mucho hablar pero luego, nada. Cambiamos y no cambiamos. Sigo teniendo infinitas ganas de ir, pero cambiamos. O cambian las situaciones de nuestro alrededor. O tal vez son ellas las que nos cambian. Si pudiera cambiar una situación en concreto, ¿acabaría yendo? ¿me surgirían otras dudas? No lo sé.

Pero he de decidirme pronto. Dije que lo estaba. Se lo dije a mucha gente... Pero creo que solo trataba de engañarme a mi misma. A no querer ver que realmente quiero ir, pero que por un motivo u otro, me divido entre el querer y el deber. Me fijé como suspiraba una de las niñas de alivio cuando dije que no, que para qué, que ya iría por mi cuenta. Siempre tendré tiempo, ¿no?

Fue gracioso contestar lo de que siempre tendré tiempo, porque he tenido muchar charlas con algunos sobre el dejar las cosas para mañana. Que está bien hacer planes de futuro, pero que si hay algo que de verdad quieres hacer, que no lo vayas dejando siempre por una u otra cosa.

¿Qué hago? ¿Me decanto por lo que está bien, por lo que me gustaría hacer, por...? ¿Por qué los humanos nunca sabemos qué es bueno para nosotros? Es como eso de tener un sueño, que haces lo que sea para que se cumpla y lo tienes en un pedestal y de pronto, te das cuenta de que no valía tanto como pensabas o como que lo has cumplido y te quedas "¿Ya está? ¿Eso era todo?".

¿Y si me escucho y voy, pensando que es lo que quiero y necesito, y luego me doy cuenta que lo que quería era quedarme, y que yéndome lo pasaba mal porque otros lo pasan mal o porque no me he comportado como debería?

¿Y si...?

¿Y si...?

martes, 13 de febrero de 2007

Demasiadas cosas en qué pensar

Voy a dar señales de vida como si fuera un náufrago que hace señales de humo desde una isla, para que alguien, aunque sea un pájaro, recuerde que sigue ahí.

Estoy cansada pero contenta. Contenta porque últimamente hago cosas que me interesan y me nutren como persona. Cansada porque, a pesar que dije que estaría más tranquila desde este mes, creo que no será así... no, a menos, como yo pensaba.

Hoy lleva todo el día acompañándome un dolor de cabeza de esos de "demasiado pensar". Por un lado, asimilar la teoría de la educación de Walddorf a través de la música, relatada por un suizo-alemán y traducida por una señora y tal, hace que tengas que prestar bastante atención. Y más cuando de tanto oír alemán 4 horas cada tarde, el pequeño alemán que hibernaba en mi desde los 15 años se ha despertado y empieza a entender alguna que otra palabra.

Por otro lado, tengo ganas de escribir algo. Una experiencia. Este fin de semana una de mis amigas más queridas ha tenido un accidente de coche. Precisamente por no llevar cinturón se ha llevado la peor parte de los presentes. [Podrían haber empezado la campaña de trafico sobre llevar cinturón un día antes...]. La peor parte, en este caso, han sido un par de costillas rotas y algunos moratones. Espero que no encuentren nada más los médicos cuando la examinen a fondo. Además de darle vueltas a este asunto y de cómo podría haber cambiado todo. A ratos también se me pasa por al cabeza que 5 minutos antes del accidente, yo llamara y decidiera no ir porque me entraba sueño. Me imagino las costillas rompiéndose como una ramita seca de un árbol.

Me han informado que un amigo que hace tiempo que no veo empieza a tener serios problemas en el coco. ¿Cómo hacerle entender a una persona que tiene un aspecto genial, que cada vez está más delgado aunque el vea todo lo contrario?

Tengo ganas de dormir, y mientras duermo, descansar y soñar. Sobretodo descansar.

En fin, a ver si pronto digo alguna cosa que valga la pena de verdad y no las cuatro cosas que me dan vueltas en las horas muertas o cuando me hablan o cuando duermo o...

Besos!



PD: Por lo que pudo suceder.

miércoles, 31 de enero de 2007

Sabor agridulce

Es un día raro... Bastante...
Es raro porque he suspendido la 2a convocatoria de la asignatura que menos me gusta (y el hueso duro de mi carrera, definitivamente), pero era algo que casi me esperaba y me lo estoy tomando con bastante filosofía por mi parte. Dicha asignatura es en la que más me he esforzado para estudiar durante examenes. Ahora mismo me encuentro en un estado difícil de explicar porque una parte de mi piensa "vaya, qué pena" y la otra... la otra está contentísima porque acabo de ver el expediente y un profe ya ha puesto su nota (por fin). Y esta nota me llena de satisfacción, pues es de lo que me gustaría dedicarme durante una temporada cuando termine (o durante, si se puede). Traducción 2 (la asignatura práctica, vamos)... ¡tengo un notable! Estoy feliz!!! Este profesor apenas puso notables el año pasado en Traducción 1!! No me gusta ir enseñando mis notas por ahí, pero es que estoy tan contenta que necesitaba compartirlo con alguien... o alguienes. Escribo esto a la 1:05 y creo que a ninguno de mis amigos le haría ilu que le despertara por esto xD.
En fin... Esta tarde he hablado con el que posiblemente (ojláojaláojaláojalá) sea mi jefe este verano. Si todo va muy muy muy bien (ojaláojaláojalá), en junio podría estar volando destino Isla Esmeralda (Emeral Island), o lo que es lo mismo, Éire (Irlanda). Me ha dicho que le mande un curri en English, donde he de añadir todas las cosas que considere interesting. He de ir a verle cuando vaya al norte, a finales de febrero.
Por lo visto mis puntos a favor son que soy amiga de su hijo, que mi novio es amigo de su hijo, y que mi novio le cae bien. Vamos, que mis puntos a favor por el momento son que tengo dos enchufes muy simpáticos. Veremos si cuando vaya también cosidera que mi English mola y que estoy perfectamente capacitada para hacer ese trabajo, por lo que no tenga que recurrir a uno de sus cincuenta y tantos sobrinos...
Veremos...
Madre mía... al escribir este post sin preaviso ni nada... rememorando los hechos más importantes de la tarde ha hecho que me pusiera como una moto. Trataré de seguir mirándome un poco francés, el último examen de enero. (Último examen en el último día del mes... sic). Espero que me vaya genial y así ya me quitaré del todo el sabor agridulce, del que ahora mismo no queda ni rastro, pero nunca se sabe...

Vaya rallada de post y de todo, no tiene orden ni concierto. Hay faltas de ortografía, de puntuación, de expresión y de todo pero ahora mismo no me importa porque estoy hiperactiva. Estoy en uno de esos momentos en que sientes que te podrías comer el mundo y piensas "Soy joven y necesito algo de movimiento... Debería ir a hacer footing nocturno por la ciudad, ahora que hay poca gente por la calle. La añadidura de la lluvia le da un toque romántico y chic". Pero la idea de encontrarme con una mala experiencia tipo robo, malas compañías o lo que se tercie me disuade de la idea.

Venga, Inanna, deja de pensar tonterías y céntrate, no le des mañana un disgusto a Denise, con lo buena mujer que es.

Saludos a todos y cuidaros!!