domingo, 17 de marzo de 2013
Cuento corto: El Abrazo
jueves, 19 de abril de 2012
Mercado de hadas
(Es una pena que blogger me de errores al intentar insertar imagenes. ¿Habéis hecho click en los enlaces?).
domingo, 22 de enero de 2012
Leyendas entre los árboles
Muchacha, te contaré algo: el mundo está lleno de historias. Todas las personas y todas las cosas tienen historias que contar. A algunas de ellas se llega a través de gente como yo, que las relata para que no se olviden. Otras, en cambio... se viven. ¿Entiendes?
Y V asintió, aunque no estaba segura de comprenderlo del todo.
Ahora tú debes decidir si seguirás siendo una oyente o, por el contrario, saldrás en busca de tu propia historia... Pero solo si te arriesgas a vivir esa hostiroa sabrás como concluye. A no ser, por supuesto, que esperes a que otra persona la viva por ti. Entonces es posible que dentro de un tiempo conozcas el final en boca de alguien como yo.
jueves, 10 de diciembre de 2009
El Mago de las Luces
Hace mucho que no escribo. Y cuando digo mucho es mucho.
Hoy he creado un personaje nuevo. Sin historia. Ha aparecido de la nada... y creo que me va a ir cayendo bien. Os pongo lo que he escrito sobre él. Para variar... es una de mis típicas "la parte de en medio de una historia". De momento no tiene nombre, aunque os he de advertir que viste de negro (entero), lleva un sombrero de copa, capa hasta los tobillos, botas militares y un cinturón lleno de bolsillos. El pelo es negro, muy muy corto y con un mechón de un palmo, aproximadamente. Aún estoy dudando de si el mechón largo está un poco rizado, si es una trenza o una rasta con cositas colgando al estilo Jack Sparrow. Ya veremos. También estaba pensando en ponerle unas goggles sobre el sombrero. Pero me da que quedaría todo demasiado steampunk... y no estoy segura de qué clase de personaje es y de si le puede gustar dicha estética xD.
Si se os ocurre algún nombre, decídmelo ;).
Torció una esquina, y al observar –finalmente- lo que había a su alrededor, no pudo si no apenarse de estar molesto por una tontería y no poder disfrutar de los arbolillos y plantas a la luz de las estrell… ¿dónde estaban las estrellas? ¿Y la luna? Miró al cielo y frunció el ceño. Caminó por la calle, a paso seguro, con una sonrisa irónica y fría en el rostro. Y plac, plac, plac, plac. Cada farola apagada, por cada paso. Mejor. Pero… las luces de Navidad estorbaban. Miró a los alrededores. Nadie. Pasó la mano por el aire, extendida. Y las luces y neones se durmieron. Mejor. Pero… las pantallas del interior de las casas y el restaurante que ya cerraba… tch tch. Demasiada luz. Picó dos veces su talón contra el suelo, aplaudió una sola vez, y dijo:
-Shhh….
Y las teles, las radios, las luces y la gente en sus casas se durmieron.
Eso estaba mucho mejor. Más de su gusto. Sonrió satisfecho. Como por arte de magia, saltó ágilmente la valla que lo separaba de los árboles y las plantas. Era un parque con ruinas muy antiguas. Se preguntó… ¿por qué los humanos tienen tanto miedo a perder su pasado y olvidar? ¿Por qué, a la vez, no lo recuerdan y lo destruyen a su antojo?
Paseó entre las piedras caídas, hacía ya mas de dos mil años. Las plantas, cuidadosamente colocadas y cuidadas por expertos jardineros. Y por fin la encontró.
-Eh, aquí abajo. ¿Hola? ¡¡Eh!! ¿Es que no me ves? Bien. Eso es. ¿Me oyes? Genial. Bueno, ya he llegado. Y ahora, ¿qué? ¿Cómo...? ¿Cómo que no tienes ningún encargo en especial? Pero-pero-pero-pero… ¿tú sabes lo que me ha costado llegar hasta aquí? No me… Sí… Ajá… ¿Vacaciones? Pero… No… sí, ya… ya… Pero… Buf… Y… ¿Cómo? Ah, dinero. Sí. Vale. ¿Y dónde vivo?... Estupendo. No, tranquila. No te preocupes… ya… ya lo encontraré. ¿Qué? ¿Qué te tienes que ir…? Pero… Sí… de acuerdo. Yo también te quiero. Buenas noches, Luna.
Siguió paseando un rato por el lugar. Ahora estaba más molesto.
-Gñññññññ…. ¡¡AAAAAAAAARGH!! –gritó de repente, mientras empezaba a golpear violentamente una piedra-ruina que no tenía nada en especial.- Siempre, siempre, siempre igual. Pues-ya-estoy-más-que-harto. ¡Vacaciones! ¡Já!
Cuando se dio cuenta de la destroza que estaba provocando, lo arregló lo mejor que pudo. Salió de nuevo a la calle y gritó:
-¡Buenos días, luces!
Y todas las luces que había apagado antes, se encendieron nuevamente. Pero la gente siguió dormida en esa calle en extrañas posturas: sobre el sofá, en la mesa, cenando, delante de los ordenadores… Incluso hubo uno que se quedó dormido en la ducha, con el agua caliente saliendo a chorro. No le gustó mucho la experiencia: ni por la factura de ese mes ni por el resfriado que pilló.
A cada paso que daba temblaban las luces. Tintineaban. Parpadeaban. Tenían miedo. Estaba de mal humor. Se había perdido. Estaba cansado. Tenía hambre. Y sueño.
-Eh, tú. –llamó a un perro callejero que pasaba por ahí.- ¿Sabrías decirme dónde está la calle Portalón?
El perro le miró, torció la cabeza, movió la cola y se puso a ladrar de contento.
-¿De verdad? ¡Estupendo!
Siguió al cánido varias calles, mientras el guía se giraba varias veces para comprobar que estaba ahí. Al llegar a la calle Portalón, descubrió que únicamente había una casa, y que la placa de la calle era sospechosamente nueva. Entró, y el perro le hizo esos ojos que saben hacer tan bien…
-Bueno. ¿Por qué no? Hace mucho que no tengo mascota y pareces bastante listo. ¿Tienes nombre? No, chucho no me vale. Pensaré algo bonito. ¿Tuerca? ¿Tornillo? No… a mi tampoco me gusta. Vaya. Fíjate. Sí que hace frío, ¿eh? Te sale mucho vacho de la boca… pareces un autómata a vapor… Mmm… vapor ¡Ya sé! Te llamaré Steam, vapor en inglés.
Subió las escaleras hasta encontrar una única puerta, en la que había unas llaves en la cerradura. Y dentro… dentro estaba todo lo que necesitaba: sus cosas, objetos extraños que había en ese mundo… Hasta comida de perro, curiosamente.
Comió, bebió, tomó un baño para quitarse el polvo del camino y se durmió en menos de lo que canta un gall…
Y el resto es otra historia.
lunes, 22 de junio de 2009
La historia prometida
Érase una vez una casa solitaria en lo alto de una colina. Érase que había luna llena y había una sola estrella en la noche oscura. En la casa vivía un gatito de pocos meses. Solía deambular por la sala de estar, enmoquetada y llena de polvo. Luz ténue, lámparas de pie, librerías llenas de volúmenes olvidados, relojes, espejos y cuadros. Muchos cuadros. El gatito solía pasar mucho tiempo tumbado en su almohada, mirando por la ventana y pensando. Pocos saben que los gatos piensan tanto; lo que pasa es que no nos dicen qué pensamientos tienen porque no nos quieren hablar. El gatito no entendía una palabra que había oído esa tarde: PROYECTOS. Era una de las más largas que conocía. Ésa tarde unos humanos gigantes (al igual que su dueño) se habían presentado y habían estado largas horas charlando mientras tomaban un té. Él sabía lo que era. La semana anterior, aprovechando un descuido de su dueño, se había subido peligrosamente a la mesa y había lamido la taza humeante. El té era PELIGRO. Quemaba la lengua a pesar de su sabroso olor. Las personas no dejaban de hablar de proyectos, del futuro, de sueños, y él los veía que cada vez hablaban más alto y agudo, que reían y graznaban. Y de repente alguien gritó: “¡Deteneos! ¡Esto es delirante!” Tampoco sabía qué era delirante pero… pensándolo bien, proyectos significaba griterío y algarabía. El gatito se durmió. Llevaba demasiado tiempo pensando.
Al despertar olió a… algo muy fuerte y apestoso. Abrió los ojos, aunque sabía quién era sin necesidad de hacerlo. Era la señora vestida de rojo con un litro de esa sustancia que los humanos se ponen pensando que así huelen mejor y tapan su olor corporal… aunque el efecto es todo lo contrario. El gatito los observó. Ella, coqueta, tonteaba con su dueño, y le sonreía. De repente, su dueño se arrodilló. ¿Se le habría caído algo? Sacó una cajita de tu bolsillo y la abrió delante de las narices de la señora de rojo. “Mi amor, mi vida, mi sueño… Es nuestro destino que estemos juntos”. El hombre no lo notó, pero el gatito sí. El corazón de la señora se puso a latir más rápido, los poros de su piel se abrieron y empezó a sudar, los ojos, en blanco y la voz incapaz de salir. Se calmó y tosió un par de veces. Su sonrisa se volvió un rictus de horror. La música de fondo sonaba, las velas iluminaban caprichosas algunos rincones, las flores rojas simplemente se estaban descomponiendo lentamente, mientras aún se podían admirar. Y de repente, justo cuando la música hacía una brevísima pausa, cuando las velas temblaron y un pétalo se desprendió de la rosa más abierta, ella dijo: “NO”, cortante como una espada afilada.
El gatito notó como su dueño pasaba por unos momentos similares por los que había pasado la señora de rojo. Se fue durmiendo, a pesar del griterío, a pesar del olor a perfume y el olor de los óleos de su amo, a pesar de que tenía una pregunta en mente: ¿Qué era el amor?
jueves, 12 de febrero de 2009
Una de cal y otra de arena
Cal: una niña acusándome injustamente de haberla pegado, sin haberle puesto (literalmente) un dedo encima, haciendo que el resto de niños se pusiera de su parte delante de ella para protegerla. Aclarecida la situación, han visto que la niña le dolía el brazo porque previamente se ha chocado con otra niña. -_-
Si ya me gusta más bien poco el ser profesora, momentos como este hacen que tenga ganas de mandarlo todo a la mierda. Pero no. Think of Glastonbury.
Arena: Un niño me ha contado que oyó a Campanilla (el niño adora a Campanilla) en su habitación un día que no podía dormir, y que en otra ocasión le dejó una nota. Qué majo. Me entran ganas de achucharle y decirle que nunca deje de creer en ellas, pues así la vida es un poco más bonita y mágica. Pero como a veces lo que dicen los profesores parece que sea LA VERDAD, he de contener la lengua. Si a sus padres no les mola la idea de tener un hijo con mucha imaginación y creatividad, y piensan que las hadas, gnomos, duendes y demás cosas fantásticas son supercherías... Pos nada, que otro niño que se convertirá en un adulto gris sin sueños ni pequeñas alegrías :(.
Otra de arena: Siscu Salvany, un joven ilustrador (me rodeáis, ¡qué le voy a hacer! XD) me pidió permiso hace poco para ilustrar un relato que escribí hace tiempo, La chica de la ventana, la chica del espejo. Aquí va su versión de dicho microrrelato. Moltíssimes gracies :). Jo, la verdad es que hace ilu que te ilustren cosas :D. En noviembre, si no recuerdo mal, los amigos y novio de AK Ilustración crearon su particular imagen de un párrafo de Un Cuento de Hadas. Podéis encontrar sus creaciones aquí mismo.
Y eso... me está empezando a gustar mucho esto de que me ilustren los textos... =P
Me voy a traducir vinos y bodegas de Calatayud. (¡Porque sí, otra más de arena! ¡Después de varios meses, vuelvo a traducir! Gracias a Quién-Tú-Ya-Sabes-A-Vainilla XD)
viernes, 19 de septiembre de 2008
El Círculo del 99
Hoy una de cuentos, para reflexionar un poco. Es uno de los que contaron anoche en el cuentacuentos que se organiza cada año por Sta. Tecla. (Éso sí, lo redacto a mi manera, como es habitual)
Érase una vez, hace muchos años, cuando aún habían reyes en castillos y no existía lo que ahora llamamos democracia (aunque no lo sea a efectos prácticos), vivía un rey en un castillo. El hombre era conocido como el Rey Triste, porque aunque no le pasaba nada, siempre estaba triste. Y resulta que este desdichado monarca tenía un paje que era el hombre más alegre y risueño que os hayáis encontrado. Siempre entraba riendo, cantando o bailando a traerle el desayuno a Su Majestad. Y, claro, el rey, que siempre estaba mal, un día que estaba de malas pulgas le ordenó que le contara el secreto de su felicidad. Y el paje, con una sonrisa, le explicó:
-Mi Señor, no se trata de ningún secreto: yo trabajo para vós y es un trabajo que me gusta, me ofrecisteis una casa en la que vivir con mi esposa y mis hijos. Tenemos comida a diario y la ropa que necesitamos y, además, con las propinas que me da de vez en cuando, puedo permitirme algún capricho. ¿Cómo podría ser infeliz si tengo todo lo que deseo?
El rey, enfadado, gritó. ¡¡MIENTES!! ¡Te ordeno que me digas tu secreto! A lo que el pobre hombre, no pudo sino repetirle mil y una veces que no había secretos. El Rey le amenazó con la muerte, y el paje que seguía en sus trece. El Rey le ofreció dinero a cambio de su secreto, y tampoco recibió respuesta satisfactoria. Como el paje le servía bien, le permitió que volviera a casa, sin ningún problema. Y el hombre, se alejó feliz como una perdiz, sin preocupaciones.
Acto seguido, el rey hizo llamar al sabio de la corte, que iba incorporado con el pack del castillo. y le preguntó porqué el paje estaba siempre tan contento. El sabio se negó a contestar, hasta que el rey se enfureció nuevamente.
-Verá, señor, es que usted y la mayoría de gente está dentro del Círculo del 99, y su paje... pues no.
-Ah... ya veo. ¿Y qué es eso del Ciclo del 99? Nunca había oído hablar de él.
-Es... es... Uf, no se puede explicar con palabras, solo con hechos... ¿Estaría dispuesto a perder un buen paje?
-¿Así entraría en el Cíclo del 99? Pues sí. -dijo. Y pensando para sus adentros añadió que no era justo que alguien fuera tan feliz y despreocupado por la vida.
-Señor, tenga en cuenta que una vez se entra en el Ciclo del 99 no se puede volver a salir. Es imposible. ¿Está seguro que quiere hacerlo?
-Sí, sí, claro. Venga, ¿cómo le obligamos? ¿Bajo tortura?
-No, no, no. Tiene que ser por propia voluntad.
-Ah... ya veo. Ésta es de las que me gustan. ¡Una trampa!
-No, mi señor. Nosotros le proveeremos de la puerta de entrada, será él quien haga el paso de entrar. Se lo repito, Majestad, ¿seguro que quiere correr el riego?
El rey, lleno de curiosidad, asintió.
-Bien, señor. Lo haremos esta noche. Vendré a buscarle a sus aposentos, y usted deberá traer consigo una bolsa de piel con un cordel para cerrarla, y dentro de ella deben haber 99 monedas de oro, ni una más ni una menos.
Así, se dirigieron a la casa del paje, a las afueras del pueblo, y se escondieron entre los arbustos, esperando a que se hiciera de día. Cuando las primeras luces del sol le dieron un poco de color al paisaje, el sabio se sacó una hoja de papel enrollada en la que leyó: "Buen hombre, aquí tienes una recompensa por tu buena labor. Te lo has ganado. Pero recuerda que no puedes hablar de esto con nadie". La ató al cordel de la bolsa con las 99 monedas de oro, y en cuanto vió que había alguien despierto, se acercó a la puerta principal, depositó la bolsa en el suelo llamó TOC-TOC bien fuerte, y se escondió otra vez.
El paje, que era quien se levantaba primero, fue a abrir, extrañado por lo pronto que era, y se encontró con una bolsa que... sí, pesaba por su tamaño y por el ruido que hacía al moverla... caray, ¡eran monedas! El rey y el sabio observaron desde la ventana lo que ocurría a continuación.
El hombre leyó la nota y miró que nadie de su casa estuviera presente. Entonces abrió la bolsa y metió la mano y sacó dinero. La vació sobre la mesa y cayeron todas las monedas. Nunca jamás había visto una moneda de oro, eran como una leyenda. Así que olió el dinero, lo abrazó, lo apartó para que pareciera que hubiera más, lo volvía a abrazar... El hombre estaba tan feliz, se imaginaba la cantidad de cosas que podría hacer con todo aquel oro. ¡Sería un hombre rico y respetable! Así que, para contar su riqueza, dispuso montoncitos de 10 monedas cada uno, que le pareció que sería más facil de contar. Ya lo tenía todo dispuesto y contó 10 monedas en los primeros 9 montoncitos. Y en el último...
-Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve... Me habré equivocado. Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y... Qué raro... -y volvió a contarlo, una vez más.
Luego montó en cólera: se le había perdido una moneda (que nunca tuvo), y ya no podría ser un rico respetable, porque tenía 99 monedas, ¡no 100! Así que, como quería tener las 100, decidió hacer cálculos...
-A ver, con lo que cobro cada mes y las pagas extras... podré tener una moneda de oro dentro de... ¡12 años! Es demasiado tiempo... ¡Ya sé! Si mando a trabajar a mi mujer y yo me busco otro trabajo por las tardes... Total, los niños ya son mayorcitos y no necesitan cuidados... veamos... ¡8 años! Demasiado tiempo... ¡Ah! Si en invierno no quemamos madera, y usamos solo un par de mudas de ropa... y la vendo... y llevo a vender la mitad de la comida al mercado (total, tiramos una parte de ella...), y también... -así estuvo un buen rato haciendo cálculos.- ¡Podré tener una moneda de oro dentro de 4 años!
El rey y el sabio volvieron hacia palacio. A partir de aquél día el paje estaba siempre cansado y de mal humor, sus ánimos caían en picado, y el rey, durante una temporada, fue bastante feliz solo por ver al pobre desdichado, antaño tan contento, cómo ahora se había vuelto un amargado. Poruque sí, estuvo siguiendo al pie de la letra los cálculos que hizo para lograr la moneda de oro en el tiempo establecido. Pero al rey no le interesaba tener un paje malhablado y enfadado, así que no duró mucho en su empleo.
Y es que ya véis cómo va la cosa en el Círculo del 99. Buscamos y nos obsesionamos con la única pieza que no tuvimos nunca, pensando que es la que nos traerá la felicidad.
lunes, 25 de agosto de 2008
Buf... qué tiempos aquellos
Hace poco, mi madre sacó unas cuantas cajas del trastero para hacer sitio. En una de ellas estaban los libros que usaba de pequeña, las libretas de dibujo de clase... ¡Todo un hallazgo! Mirando mis horribles creaciones he descubierto que, cuando ya tenía 5 y 7 años ya dibujaba cómics y usaba expresiones de manga (aún no me lo creo xD), que dibujaba la Excalibur con el yunque al lado, y que cada ciertas páginas había algo parecido a hadas-bailarinas con estrellitas y corazoncitos alrededor. Me ha hecho especial gracia ver un dibujo que hice en clase cuando tenía 4 años. Tenía que dibujar "cosas más grandes que tú". Hay una casa pintada con los colores del arcoiris, mi prima Roser (aunque la maestra escribió "la amiga Roser"), que es 6 años mayor que yo y... lo mejor de todo: una silla XDDD ¡Me encanta la percepción infantil del mundo!
Aunque lo que más me ha gustado ver (dejando de lado los dibujos de mi abuelo, mis padres, mis primos... (sólo se reconoce bien a mi abuelo, por la cara redonda y por el bastón que le puse en una mano)) son los dibujos de cuentos. Cuando íbamos a 2º de EGB una tarde a la semana, los viernes, si no recuerdo mal, el profesor nos explicaba un cuento. A veces solía escoger a niños para que representaran el papel de algún personaje mientras lo contaba. Así, gracias a sus palabras y a algunos compañeros, la tarima y la pizarra se convertían en un bosque y la mesa del profesor en la casa de caramelo de la bruja de Hansel y Gretel. Después dibujábamos la escena que nos había gustado más.
Estaría muy bien que recuperaran lo de contar cuentos en los colegios. Creo que a los niños ya no les explican muchos en casa y es una pena que crezcan sin saber quienes eran los leprechauns que ayudaron al zapatero durante tres noches porque tenía mucho trabajo.
Sí, tengo ganas de contar cuentos. A ver si algún día mi primo me deja una tarde a su hijo. Se lo devolveré que sabrá decir mejor Baba Yaga que no su nombre XD
Ale, aquí os dejo con mis recuerdos de niñez...
Besos!!
viernes, 16 de noviembre de 2007
Manos de hielo
Sus manos se asemejaban a las de un espectro, tan frías y tan blancas que parecían carecer de vida.
Y sus caricias eran como un soplo de invierno sobre la piel. Notabas cuando te rozaban los dedos, despertaba cada cutícula de la piel en el entorno donde ella habría descansado la mano.
Ella era el frío, tanto por dentro como por fuera. No se sabía si se debía a que su corazón se congeló y se heló por fuera o es que, como si de una leyenda se tratara, se había congelado en vida, llegando el invierno en su corazón.
No lloraba, pero tampoco reía.
Blanca como ella sola, fría como ninguna otra, era la reina de las nieves.
"Lady Winter" (el espectro) es de Annika Von Holdt y la foto de Gerhard Lenerz. La composición es mía.
lunes, 12 de noviembre de 2007
La Serenissima (La Tienda de Ensueño)
La escribí escuchando unas piezas en concreto de Loreena McKennitt. Así que si alguien no la ha leido y quiere hacerlo, os dejo el pedazo de texto y la canción con la que escucharlo (o una de las válidas xD). Aunque si el texto tuviera una sola canción como banda sonora, sería ésta, La Serenissima, de Loreena. (Parece que goear no funciona, así que os dejo una ventanita con canciones chulas en algún lugar de la derecha y vosotros mismos buscáis "La Serenissima" de LM y la escucháis. Es importante. Si en este momento no os va bien poner música, hacedlo en casa con tranquilidad. Vale la pena, cambia el ambiente y os pone en contexto xD).
Una hoja de papel de periódico algo arrugada se deja llevar por el viento. Ahora sube, ahora baja, se estampa contra el suelo, da cuatro vuelcos y vuelve a levantarse. Nadie repara en ella. Quizás sea porque tampoco hay nadie que pueda hacerlo. Una chica llega a la calle. Camina doblegada por el frío y por la fuerza que ha de ejercer para mantenerse erguida. La calle está empedrada con adoquines viejos de hace centenares de años. En ciertos lugares faltan algunos, pero a nadie parece importarle. Es la zona vieja de una ciudad como cualquier otra que tenga un pasado medieval. La hoja del papel de periódico da un gran vuelco, hace un par de loopings, se eleva unos dos metros y se dirige con fuerza hacia la cara de la muchacha y, como si de un gran abrazo se tratara, abierta tanto como lo permite su estructura, se engancha con fervor. La chica se tambalea, intentando quitarse de encima a tan molesto objeto. Se tambalea un poco más hacia la derecha, entrando en unos pórticos que hay en la calle y consigue retirársela. La dobla, se pone bien el gorro con una mano, y suelta el papel, que sigue su trayectoria. Inicia su camino de nuevo, pero algo llama su atención, haciéndola dudar en su segundo paso. De reojo ha visto algo. Lentamente se gira. Es un pequeño comercio. Está cerrado. Se acerca hacia el escaparate. No se ve muy bien lo que hay dentro. ¿Una tienda alternativa? Hay cosas orientales. Parece muy acogedora. Se dice a sí misma que ha de volver en otra ocasión... y repara en un pequeño letrero escrito a mano, con una letra fina y muy pulida en la que dice: “Abierto en Sueño”. Se extraña y, pensando en ello, sigue su camino. Ésa noche sueña con pequeñas puertas que se abren y se cierran. Tintineos metálicos. El sonido que hacen las últimas gotas de una jarra al caer en el vaso. Sueña con aromas que confunden los sentidos. Con objetos inimaginables. Con la risa de una voz clara y cantarina.
Y pasa el tiempo. Cuatro inviernos, para ser exactos. Estamos en la misma calle. Es media tarde y está empezando a oscurecer. Sopla viento del norte. Trae consigo pequeñas motas de nieve que se arremolinan. Una mujer joven de pelo largo y pelirrojo al viento, camina sin rumbo alguno, con la mirada perdida y con las esperanzas enterradas. Por algún motivo, se gira hacia la derecha. En unos porches hay una tienda minúscula. Se dirige hacia ella. Está abierta. Al menos, se entrevé luz en el interior. Se pregunta cuánto hace que está aquí y por qué no se habría fijado antes. De pronto, la puerta se abre y aparece una mujer adulta, de edad incierta, con patas de gallo alrededor de los ojos... si bien su aspecto es juvenil. Con los ojos brillantes y una sonrisa amistosa le habla.
-- - ¿Quieres pasar? –la invita.- Quizás encuentres algo que buscabas... ¿por qué no echas un vistazo?
- - Está bien –responde. Y se encamina hacia la tienda.
Ambas entran. La chica se para en la entrada y, después de cerrar la puerta, observa las curiosidades expuestas. La mujer sigue hacia el fondo.
- Frío, ¿verdad? –pregunta.
- Hum... sí... creo. –dice distraídamente mientras observa de cerca una extraña inscripción de origen celta.
- ¿Te apetece tomar un té? Es de importación hindú. Muy bueno. Un viejo amigo me lo ha traído esta mañana.
- Gracias… pero… ¡Debe de ser muy caro! ¿Por qué no lo utiliza con una visita importante o con algún amigo?
- ¿Y por qué no ahora? Es una visita especial. Una amiga no se encuentra todos los días.
- Disculpe... ¿ha dicho amiga? –exclama desviando su atención de una caja grabada artísticamente. Es bellísima.
- Eso mismo... Ah-ah, cuidado con esto –dice quitándosela de las manos y colocándola en su sitio.- Es una Caja de Pandora. Son peligrosas. Mira, nunca sabes dónde y cuándo vas a encontrar a un amigo... al igual que nunca sabes dónde puedes encontrar lo que buscabas desde hacía tiempo y que ya no esperabas encontrar.
- ¿Qué... quiere decir?
¡Espero que os guste! Si alguien lee este cachito y le gusta, estaré encantada de leer vuestras opiniones. Aviso: no es ni el principio ni el final del relato, sino un trozo intermedio que también es un principio.
Besos!
martes, 24 de abril de 2007
Cuentos (segunda parte)
Y eso... ahora veo claro lo que realmente me gusta hacer. ¡Mamá! ¡Yo de mayor quiero ser cuentacuentos de rol y visualización! XD
Lo mejor (¿aún más? no puedo quedarme con nada en concreto! xD) es que la profesora ha sido capaz de dar significado a todos los elementos que aparecen en el relato que yo he escrito (nótese dentro de mi relato hay un relato de un cuento celta galés que yo he adaptado un poco, pero ese no cuenta), es decir de explicar simbolismos que he puesto en el texto, casi casi sin darme cuenta, pues yo iba escribiendo y llegado un momento, sabía que ahí tenía que haber ese elemento, no podía ser ningún otro... El proceso de escritura fue muy ligero, salió solo y casi del subconsciente, como si solo tuviera que mosrtar en forma de palabras aquello que ya existe.
Bueno, pues sin más dilación... el Bosque! (la versión pre-definitiva, al menos, ya que al relatarlo he cambiado y añadido alguna que otra cosilla sobre la marcha).
Besos a todos!!
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Imagine. Close your eyes and simply imagine. You are in an old forest, as old as the Earth, as the Sky. An eternal forest, full of oaks, holly trees, cypress, willows, silver birches… The trees have the greenness of spring and summer, however the ground is full of dry leaves that rustle and creak while you walk.
The Goddess Arianrhod, lady of the Moon, for some circumstances that I won’t tell you now, bewitched his son. She said that only she would be able to give him a name; that he couldn’t carry arms to the war, except the ones she would gave him and that could not have a mortal wife. She did that because she hated her son, so she didn’t want to give him a name nor weapons…Arianrhod wanted her son to be sad and humiliated.
But Gwydion and Math, the uncles of the boy, tricked two times Arianrhod, resulting that without realizing she gave him a name, … (Which was Lleu Law Gyffes), and also the strongest weapons.
Then, the uncles, Gwydion and Math, who were also gods and magicians, took the flowers of oak, broom and meadowsweet and created a beautiful woman, named Blodeuwedd, to be Lleu’s wife. Blodeuwedd meant ‘Face of Flowers’.
But… poor Lleu Llaw Gyffes…
Not long after their marriage, Llew left his wife in their castle, and he traveled to visit his uncles, who lived far away.
A few days later, a hunting party was spotted near the castle, and Blodeuwedd ask for the name of the leader of that hunting party. His name was Gronw Pebyr, lord of Penllŷn, a region not very far from their castle.
Blodeuwedd and Gronw, this lord, fell deeply in love with each other when they met. But Gronw had to leave and this couple started to make a plan to kill Lleu Llaw Gyffes…
But kill him was not easy, as he was son of a Goddes, he could not be killed during the day or night, nor indoors or outdoors, neither riding nor walking, not clothed and not naked, nor by any weapon made by law.
Blodeuwedd tricked Lleu Llaw Gyffes to tell her the secret about how to be killed. As he was very kind, he revealed to her that he could only be killed at dusk, wrapped in a net with one foot on a cauldron and one on a goat and with a spear forged for a year during the hours when everyone is at mass. With this information she arranged his death.
Blodeuwedd convinced her lover, Gronw Pebyr, to forge the spear, only during the masses… So, they waited patiently during 12 months… till the spear was finished. Blodeuwedd told her husband to show her how would be the scenario of his dead, just to know it and to be prepared… When he was demonstrating it, and was wrapped in the net, with the foot on the cauldron and the other on the goat, Grown Pebyr, such a coward, jumped to Lleu to stick the spear on him. Lleu, nearly dead, transformed himself into an eagle and flew away…
Gwydion, Lleu’s uncle, heard an eagle’s voice on the top of an oak and, knowing it was his nephew (he could understand animals, as he was a god), went with Lleu and transformed it again with his human shape and, with the help of Math, healed him. Healing Lleu Llaw Gyffe took them a year, and during this time, Blodeuwedd and Gronw lived together in Lleu’s castle.
Lleu Llaw Gyffes, angry for such betrayals, organized an attack to the castle. Lleu Llaw threw Gronw Pewyr the same spear he used the year before to kill him, and kills Gronw.
Then, Gwydion and Lleu, decide to turn Blodeuwedd into an owl, decreeing that she should never show her face again in the light of day.
Si queréis ver una 'fotito' de las Morrigans, dadle a este [link]. Ilustra propiedad del petardo de mi novio, Ionus/Lugh.
jueves, 19 de abril de 2007
Cuentos
Le pedí permiso a la profe para apagar las luces y poner música, pues quería probar una cosa... y si todo va bien, vaya que si la probaré.
Apagaré las luces y pondré alguna que otra vela, para crear ambiente. Pediré a mis compañeros que cierren los ojos y empezaré a relatar una historia, con música de fondo. He empezado a escribirlo (en inglés, obviamente). Tengo el inicio: se encontrarán en un Bosque Sagrado, al atardecer, verán hadas y algún que otro ser mitologicofantástico. Y tambien se encontrarán con un Hombre Roble (Oak Man), una especie de elemental de la naturaleza, muy sabio y que a veces actúa de guardián.
Copio lo que tengo hasta ahora... y a ver si puedo seguir escribiendo el resto de la historia... Lo ideal sería que me lo supiera de memoria... veremos si lo logro XDDD.
Besos a todos!!! Y ale, a practicar el inglés :P
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Imagine. Close your eyes and simply imagine. You are in an old forest, as old as the Earth, as the Sky. An eternal forest, full of oaks, holly trees, cypress, willows, silver birches… The trees have the greenness of spring and summer, however the ground is full of dry leaves that rustle and creak while you walk.
playing with each other… two or three of them approach to you to see you better. They unusually see humans in their forest. They are very, very tiny. One is green and has big eyes, and two pairs of wings that resemble two leaves. She speaks to you, but you don’t understand what she is saying. You just hear the rustling of the leaves moved by the wind.
La imagen es copyright de Brian Froud, un genial artista del mundo feérico y uno de los mejores ilustradores y cuentacuentos (y cuentahadas) que existen. =) Buscad en el Google y veréis ^^
viernes, 26 de mayo de 2006
Seguía habiendo una vez...
El malvado Lord Morbolio, Comandante de las Montañas Lejanas, era un ogro ya viejo y que, si bien aun era respetado por todas las criaturas que habitaban
- Busca al mago Mändor en la espesura y la oscuridad del Bosque Encantado
- ¡¿El Bosque Encantado?! ¡Pero Morbolio, viejo amigo…!
- Irás a buscar a Mändor en secreto. Nadie más ha de saber de lo que te he encomendado. Te vestirás de la manera que yo disponga y no tendrás problemas en entrar al bosque. Cuando le hayas encontrado pregúntale a quién debo nombrar mi sucesor y dónde se encuentra. Por la sangre que nos corre a ambos por las venas, eres e único en quien puedo confiar, Caesslr.
- Dicen del viejo Mändor que ya no usa su artes adivinatorias y que decidió mantenerse al margen de las disputas del país y que…
- No te atormentes. Mändor cederá… por un viejo pacto que nos une y que no puede rechazar. Ahora, ¡ve! Ya he ordenado los preparativos de tu viaje. Para los demás, vas en busca de la flor de Lysse, que sólo se encuentra en la frontera meridional del Bosque Encantado. Esta flor, como bien sabrás, es un arma poderosísima. Servirá para que todas las comadrejas que se arrastran por la corte crean que pronto habrá guerra y que yo iré a ella. Creerán que estoy mejor de lo que estoy en realidad. Buen viaje.
Caesslr se preparó para el viaje. Llevaba un fardo con comida y otro con los ropajes que Lord Morbolio le había dicho que se vistiera al llegar al bosque. No podía verlos antes, puesto que estaban hechos de un tejido mágico que se desvanecería si le tocaba el aire contaminado de las Montañas Lejanas. El galope de su caballo negro se perdió paulatinamente en la noche y en el manto de oscuridad que sumía en sueños
sábado, 6 de mayo de 2006
Había una vez...
Había una vez un cuento. Era un cuento tímido y tenía miedo a ser contado en voz alta, pues desde pequeño sus padres le habían contado cómo eran los cuentos de antaño. Tan bonitos, tantas rimas, tanta canción, tanto misterio y también tanta dulzura. El cuento no sabía si cuando fuera mayor y le crecieran las palabras y las frases llegaría a ser tan grande como aquellos cuentos que le dijeron sus padres. Ahora había muy pocos cuentos. La mayoría eran copias malogradas de lo que fueron los grandes cuentos. Incluso los cuentos que contaban los trovadores parecían haber desaparecido. El cuento, se dijo, sería uno distinto; él contaría una historia nueva y lo haría con la gracia de sus ancestros. Recorrería un largo camino y no sabía si lo lograría, pero no perdía nada por intentarlo. Y aun así tenía miedo.
Había una vez un bosque de hadas, un castillo, una montaña y una llanura llena de malvados, nubes, cuatro riachuelos, un río, un lago, un pueblo o dos y una ciudad, campesinos, mercaderes, artesanos, la leyenda de un dragón vivo por esa comarca, la de un unicornio viajero, un león escondido en las profundidades del bosque salvaje, dos o tres caballeros de armadura reluciente, una princesa y un rey en el castillo, un bufón, un paseante, un explorador, unas cuantas hadas, trasgos, pixies, leprechauns, fuegos fatuos, korrigans, un viejo guerrero entrado en arrugas, un viejo y sabio mago, compañero de fatigas del guerrero, una hechicera escondida en algún lugar remoto y una bruja con una cabaña de patas de gallina.
Seguramente habría muchas cosas más, como hormigas, saltamontes, mariposas, estrellas, una luna y un sol, pero eso lo dejo a la imaginación y a la tierra que acabamos de crear.
Podría ser un lugar triste o un lugar alegre. Yo prefiero que sea alegre y feliz. Menos las montañas donde viven los malvados, que son lóbregas, oscuras, malolientes y frías.
viernes, 3 de junio de 2005
No la busques. Ella te encuentra.
Lo escribí escuchando The Book of Secrets de Loreena McKennitt, más tarde me di cuenta de lo que mi subconsciente había añadido al relato con su música de fondo.
Las frases son un vínculo que me unen a su música, una de las facetas que me inspira. Espero que lo disfrutéis los que no lo habéis leido ya... os recomiendo que lo escucheis con:
The Book Of Secrets
Skellig
The Highwayman
Prologue
The Mummer's Dance
principalmente, y sino, también con "Lullaby" o "The Mystic's Dream"... en realidad, casi cualquier canción de esta magnífica artista sirve, mientras la sintais de veras.
EDITADO: 8/9/06
He presentado esta obra en un concurso y como no puede etsar editada en ningún medio (tampoco internet), la borro momentáneamente solo x si acaso y para seguir las normas xD. Cuando me den el resultado, sea cual sea, volverá a estar aquí ^^. Si por casualidad a alguien le apetece leerla, que me envie un mail a
inannapilgrim@gmail.com
Besos! Y perdón por las molestias de causarlas ^^.
EDITADO: 10/1/08
Si alguien quiere leer un fragmento, subí un trocito en Noviembre de 2007 que se puede encontrar [ aquí ]. Por lo general, solo se lo mando a amigos y gente que conozca.