viernes, 20 de abril de 2012

¿Seré capaz?


Los que más o menos me conoceis de cerca sabréis que siento una especial predilección por los bosques y la naturaleza. Ya la sentía cuando era pequeña, cuando hablaba con los árboles y las plantas o me escapaba de donde estaban mis padres para acercarme al lugar donde habían animales, agua o un bosquecito. Mi madre lo sabía y, en lugar de sucumbir al pánico, se acercaba hacia donde había cualquiera de estas cosas y me encontraba. 

Hace años que sueño y fantaseo (o daydreaming en inglés) con tener una casa en el bosque. De hecho, durante mucho tiempo, con unos amigos que también perseguían este objetivo, la llamábamos La Casa Del Bosque. Desde entonces, que voy mirando libros de vida autosuficiente, de esos que te enseñan cosas que la sociedad ha olvidado, pero que en pequeñas comunidades apartadas de las urbes, siguen siendo el pan de cada día. Cómo desplumar un pollo, cuál es la mejor época para plantar nabos, si plantar ajos al lado de las acelgas evita los bichos, o simplemente cómo cortar leña sin rebanarte un brazo. 

Conocimos a un amigo, P., que era jardinero y que, además, había estudiado permacultura (buscadlo en Google). Yo no tenía ni idea de qué era eso. Pero me informé y me encantó la idea. En cuantro palabras, se trata de adaptar tu casa al entorno en el que está y formar una especie de microsistema en el que nada se desaprovecha: el agua se recoge y, según la clase que sea, se distribuye entre la huerta o los árboles silvestres. Lo que más me llamó la atención era que podías hacerte tu propia casa utilizando barro y paja. 

Eso creo que fue el principio. Empecé a interesarme por temporadas en este tipo de casas. Resulta que es una práctica cada vez más extendida, especialmente en EEUU y el Reino Unido y que hasta hay grupos y organizaciones que montan una especie de "campos de trabajo" en los que ayudas a construir una casa de estas características mientras aprendes cómo hacerlo.

Contrariamente a lo que podáis imaginar, estas casas son. una. pasada. En serio, son preciosas. Hay una que es conocida como "La Casa Hobbit", porque parece sacada de La Comarca.

Hay algunas que hasta tienen placas solares, electricidad, agua caliente o suelo térmico.

En mi Tumblr, Titillanduus, suelo poner imagenes de cosas que me inspiran: desde chocolate y té, a bosques, árboles, ilustraciones... o casas de ensueño. Yo les pongo la etiqueda de "Dream house". Para mí, esos pedazos aleatorios de casa son en los que me gustaría vivir algún día.

Gracias a algunas de estas imagenes (y a la labor posterior de documentación) he encontrado blogs, grupos de facebook y páginas sobre este tipo de casa.

Hay gente cuyo sueño es tener un sueldo impresionante y tener su pisito en la ciudad y el chalet de fin de semana. Cuando me enteré que la Casa Hobbit costó 4000 libras me quedé de piedra. Vamos, que si te lo montas bien y encuentras un terreno en venta o donde se permita este tipo de construcción, cuatro mil euros no es "nada" comparado con los 150-350.000 euros que te puede costar un piso normalito en la ciudad.

Uno de mis sueños es lograr eso. Y lo que cada vez me llama más la atención es hacer algún campamento de aprendizaje de este tipo... Y a veces me pregunto si seré capaz de hacerlo. Y luego a si podría dejar de lado mi estilo de vida actual durante un año o dos para construir la casa. Está claro que nunca más será el mismo y que se acercará a mi ideal. Pero... menudo cambio. Y cuántas personas que no entenderían eso. Y lo que cuesta el irte y empezar de cero. Y la pareja, ¿qué pasa si el otro no lo quiere? ¿Cuánto se está dispuesto a arriesgar?

Esta tarde he encontrado a una familia de Dinamarca que se fue a Suecia a vivir en comunidad, en plan totalmente ecologista y autosuficiente. La vida en comunidad (con ésa comunidad en concreto) no fue lo esperado y ahora están rehabilitando una cabaña de madera de hace 100 años en medio del monte con sus 4 hijos. Tienen un blog que es muy interesante de leer sobre sus experiencias en el día a día y de cómo han cambiado las prioridades, los puntos de vista y hasta los miedos. Está en inglés, pero es muy, pero que muy interesante (y las fotos del lugar son preciosas). Se llama "& the pioneer life" (también los podéis encontrar en facebook). [Este es el primer blog, de cuando se marcharon a cambiar sus vidas por primera vez y estuvieron con la comunidad: "and the great escape"].

Si os gusta este tema, para empezar, os recomiendo que os unáis a la página de FB Natural Homes (o podéis visitar también su web), en la que ponen muchas fotos de casas, artículos o comentarios de familias o gente que ha cambiado su estilo de vida.

(Y sigo sin poder poner imagenes porque se cuelga. *yupiii*).

jueves, 19 de abril de 2012

Mercado de hadas


Hoy he tenido un sueño en el que me lo he pasado muy bien y a la vez he tenido un poco de miedo. Normalmente cuando sueño, sé que estoy soñando, pero no tomo el control de lo que pasa, sino que lo saboreo, como viviendo en primera persona una película de la que no sé ni el final ni lo que pasará a continuación. Hoy ha sido una de esas veces. Y por ello, he disfrutado y lo he pasado mal.

Primero estaba con una pareja de amigos y luego con mi madre. Iba dos veces... y lograba salir ambas de un mercado de hadas. A veces también se les llaman "Mercados Goblin". Si estáis familiarizados con el libro Stardust (Neil Gaiman) o habéis visto la película Hellboy 2 (basada en el comic de Mike Mignola), os haréis una idea aproximada de ello. También podemos encontrar una especie de "mercado" de estas características en Neverwhere (también de N. Gaiman).

Pero tampoco era muy así. Habían miles de puestecitos en los que se ofrecían todo tipo de productos inimaginables. Lo que más me llamó la atención es que sabía que la gente eran hadas, a pesar de que se veían casi humanas. Se veían humanas, pero no se sentían humanas. Algunos tenían un aire diferente, menos mundano. Otros tenían los ojos un poco más alargados o alguna cosa diferente. Como una de esas veces que dices "tiene algo diferente, característico, pero no sé el qué exactamente". El mercado tenía forma de laberinto. Claramente estaba pensado para que los pobres humanos nos perdiéramos en él y que, cuando terminara la hora del "mercado", quedarnos atrapados para siempre en su mundo o convertirnos en esclavos de la corte feérica (hay muchas historias con estos ingredientes en el folklore inglés).

Otra cosa curiosa era que, al contrario de todos los mercados que he mencionado antes y, de hecho, de cualquier mercado, es que no había compradores. No pensé en que "la crisis había llegado a ellos", no. Mi teoría es que como cada vez son menos conocidos y la gente se ha olvidado de estas cosas, apenas las recuerdan para volver a ellas. 

En el sueño, no sé como lo hice, pero recordé algunas paradas de referencia y gracias a ello, pudimos salir del laberinto, las dos veces. (La primera creo que debió de ser por chiripa). Allí, el mundo no funcionaba con "giramos a la derecha y luego a la izquierda... et voilà!". No. Si girabas a la derecha o a la izquierda en un lugar en concreto a una hora diferente o con gente diferente alrededor terminabas en otro sitio. Por eso era un laberinto tan bien pensado. También recuerdo algunas miradas de desprecio, de esas que dicen "tú no perteneces a este mundo, lárgate", mientras que otras, claramente intentaban engatusarte para que probaras un producto o compraras un objeto y así tuvieras que quedarte. Los mercados de las hadas se rigen por normas totalmente diferentes a las nuestras. Son muchos los relatos en que te advierten de los peligros de comer comida feérica, o beber de su agua o vino. En la mayoría de casos, hacen que te quedes atrapado en ese lugar. Otros, supone un gran castigo.

Pues bien. Este sueño y lo que acabáis de leer es el origen de una idea. El origen que un día u otro evolucionará en un relato, o en una frase, on en una referencia en algún texto que escriba. Una de las historias con materia para hacer de ella "novela" se titula "El Mercado". Está dentro de la carpeta "Historias Oníricas". Básicamente, porque como adivinaréis, los sueños como este, me dan material para escribir.


(Es una pena que blogger me de errores al intentar insertar imagenes. ¿Habéis hecho click en los enlaces?).



jueves, 5 de abril de 2012

"¿Y esto?"



Os preguntaréis. Llevaba tiempo pensando en cambiar la plantilla del blog (creo que llevo usando la misma desde 2007 o 2008). He puesto esta durante unos días hasta que encuentre otra que me guste más :). ¿A vosotros os aparece una imagen de fondo? A mi me aparece y desaparece :( No sé si es la configuración o algún que otro poltergeist de los internetes o qué.

En fin, que ya le pegaré un buen cambio a esto.

sábado, 11 de febrero de 2012

Flores de colores



Creo que mañana, cuando vuelva de pasear a mi perrita Nahia, me compraré unas flores de colores, en una floristería a medio camino de mi casa y el parque, para alegrarme la mañana, la tarde y la noche, y antes de que se pongan mustias, las secaré entre las páginas de algún libro. Mejor de varios, para encontrármelas de sorpresa cuando los relea.

También le compraré flores a mi madre. No se necesitan excusas, no se necesitan fechas especiales para poner un poco de color y sonrisas en nuestras vidas :).

lunes, 6 de febrero de 2012

¿Y si...?



¿Y si termino deberes, obligaciones y "tengo que", agarro a Nahia y me voy de viaje a otro sitio?

Me apetece ver otros lugares. Y creo que también me apetece estar un poco sola. Disfrutar de mí misma.


Nahia es mi perrita. Bueno, nuestra.

sábado, 4 de febrero de 2012

Muertes.


¿Cómo sería el mundo si ya no estuviéramos en él?
Me gustaría pensar que si yo no estuviera en el mundo, si muriera, se notaría. Quiero decir, que la pequeña diferencia que marco, se notaría.
Lo triste y grande a la vez, es que no, no se notaría nada a gran escala. Somos inmensamente pequeños y miles de personas mueren cada día y nuestras vidas son iguales. No les notamos en falta, excepto si son alguien que conocemos.
¿Alguna vez habéis pensado en que tal vez no habéis conocido un amigo o amiga porque se ha muerto? Yo sí. Cuando recién cumplidos los dieciséis conocí a una chica, con la que rápidamente conectamos y nos hicimos grandes amgias, a pesar de lo diferentes que éramos, y me contó que un par de años antes había tenido un accidente de tráfico (un coche se la llevó por delante)... Le faltó un tris de morir. De hecho, los de la ambulancia pensaron que estaba muerta. 
Y yo pensé en que... qué fuerte. Una persona que ahora es muy importante para mi casi muere. Casi no la llego a conocer. Casi no conozco a su hermana. Casi no conozco a mi pareja porque su hermana no se equivocó al añadirme en una conversación de MSN hace nueve años. Cuantos casi juntos, ¿verdad?

Si nos paramos a pensar, nuestra vida actual es casi un puñetero compendio de malabarismos, lleno de posibilidades y situaciones que cambian a cada instante.
Lo que hacemos, dejamos de hacer, pensamos o simplemente no hacemos nos marca de tal manera que cuando te paras a pensar un poquito, da hasta vértigo.
Ahora mismo soy incapaz de imaginarme dónde estaría ahora mismo si en otros momentos hubiera decidido hacer otra cosa. Es cierto que hay acontecimientos y decisiones en nuestra vida que nos marcan el futuro. Grandes decisiones. Pero esas son las fáciles, porque nos damos cuenta, porque son grandes porque "eh, eso es una montaña de las grandotas". Las pequeñas, las del día a día, las de: "hoy me haré una tortilla para cenar" o "sacaré a pasear al perro a las 15:31 en vez de a las 16:49", ésas, sin duda, son las que marcan la diferencia.

Cuando en 2010 tuve un accidente de tráfico, cuando pensé que posiblemente la palmaría o quedaría bastante afectada, no pensé en mi família, en mi perro, en mis amigos, en mi pareja ni en planes de futuro.  Tampoco me pasó mi vida por delante. Recuerdo claramente que pensé: No me jodas.


jueves, 2 de febrero de 2012

Echar de menos



Echamos de menos a personas, que están, que se fueron, que se marcharon o que están contigo, pero a la vez no están.
Echamos de menos olores, sabores, lugares, sonidos...
Echamos de menos cosas que no sabemos que nos faltan hasta que ha pasado mucho tiempo y las notas. Como cuando, conscientemente dejas de respirar y, de repente, tu cuerpo toma una bocanada de aire y recuerdas que hace varios segundos que no respirabas.
Echamos de menos cuando hay algo que tenemos ahora que no termina de llenar un vacío de algo o de alguien que estaba antes. Y es que parece que no entendamos que los vacíos que se nos quedan, nada ni nadie más que lo que/quien ha dejado el vacío puede llenarlo. Pero no, siempre tratamos de llenarlo con cosas. Mantenemos la mente ocupada trabajando, leyendo, mirando la tele... Haciendo cualquier cosa por alejarnos del aquí y el ahora. Tratamos de no escucharnos a nosotros mismos porque, para el día a día es más fácil seguir así. 
Porque, ¿cuándo nos viene bien una charla de esas de "tenemos que hablar" contigo mismo? De esas de ¿se puede saber qué estás haciendo? Si hay algo que no te gusta, cámbialo. Si te gusta, quédatelo. Y si no te gusta y no se puede cambiar, o lo aceptas o te vas. Hay miles de opciones. Las tenemos todas y, aún así, nos da pereza, miedo o mil y una cosas, sentarnos a hablar con nosotros mismos.
Y entonces te levantas un día y te das cuenta de todo lo que echas de menos. Que ojo, lo que tienes ahora está muy bien. Pero, ¿ves? no es lo de antes. Es distinto.
Creo que necesito un descanso. Estoy en plena carrera de fondo y no puedo parar, aunque lo necesito. 
Hay momentos en que me siento como una actriz-directora de cine, que estoy viendo la película a la vez que actúo. Es raro. Me gustaría solamente actuar y no ver la película. 
Echo de menos algo que tuve una vez y aprecié mucho, pero que ahora, al buscarlo, ya no lo encuentro, a pesar de que está conmigo.
Echo de menos respuestas. Echo de menos la respuesta a una carta que envié, a corazón abierto. Las frases a medioacabar, a veces son bonitas, pero los puntos suspensivos al final de un capítulo, no. 
¿Me estoy desahogando? Creo que sí. Lo necesito un poco. Mañana será otro día, estaré menos cansada y todo tendrá otro aire. 
Mientras, escribo y miro una perrita que hace poco que ha encontrado un nuevo hogar, donde ya no pasa hambre ni frío, donde recibe carícias y amor, donde cada día se extraña de algo y aprende una cosa nueva.


domingo, 22 de enero de 2012

Leyendas entre los árboles


Muchacha, te contaré algo: el mundo está lleno de historias. Todas las personas y todas las cosas tienen historias que contar. A algunas de ellas se llega a través de gente como yo, que las relata para que no se olviden. Otras, en cambio... se viven. ¿Entiendes?
Y V asintió, aunque no estaba segura de comprenderlo del todo.
Ahora tú debes decidir si seguirás siendo una oyente o, por el contrario, saldrás en busca de tu propia historia... Pero solo si te arriesgas a vivir esa hostiroa sabrás como concluye. A no ser, por supuesto, que esperes a que otra persona la viva por ti. Entonces es posible que dentro de un tiempo conozcas el final en boca de alguien como yo.
(Donde los árboles cantan, de Laura Gallego).

Ilustración: Cris Ortega.

martes, 29 de noviembre de 2011

Espero que sigamos igual que éramos




He entrado en el viejo foro de Jóvenes Escritores. Lo creamos unos cuantos amigos, impulsados por Gasgi.

Me he encontrado con el comentario que una chica me dejó en 2008 sobre uno de los relatos (El Mercado, en concreto, que forma parte de ese proyecto mío que llevo desde 2007 pero que no escribo apenas desde 2009-2010. El que va a ser el GRAN proyecto un día.). Le había gustado y empezaba diciendo "No sé si vas a leer este comentario", para a continuación, dejarme su opinión personal (favorable).

Es tan sencillo que me ha parecido precioso y romántico. Es como encontrar una botella con mensaje en una playa.

He recordado la época en la que participábamos en Jóvenes Escritores. Éramos unos cuantos a los que se nos daba medianamente bien la escritura y nos gustaba escribir, le podíamos sacar ratos. Escribíamos y comentábamos lo que escribían el resto. Opiniones, consejos, risas, un poco de todo. Unos más que otros teníamos esperanzas puestas en ello. Esperanzas de algún día... Teníamos 20 años. Todos, menos alguno. Estábamos en plena carrera, algunos en derecho, otros filologías, psicología... geología ... Las épocas de exámenes se notaban mucho. Apenas entrábamos y dejábamos señales de vida.

Poco a poco fuimos creciendo. Y las responsabilidades con nosotros. Tocó ponerse en serio con la universidad.Y, también poco a poco, el foro fue quedando abandonado.

¿Murió?

No. 

Un foro público es un alma un poco viva y siempre habrá Jóvenes Escritores con ansias y sueños de ser escritores... así que, mientras eso dure e internet siga en pie, seguirá vivo.

En ése foro está mi yo de 20-21 años. Igual que está en este blog si te pones a bucear entre los archivos. (Es un poco como cuando tu madre saca los álbumes de fotos a los desconocidos. Vamos, digo yo. La mía nunca lo ha hecho).

Pues... he recordado los sueños, las ganas de comerse el mundo... el creerte que te lo vas a comer y que todo es posible.

Cinco, seis años más tarde, sigo aquí. Me gusta pensar que he aprendido cosas, unas a buenas y otras a palos, como la vida misma.

Si hay algo que creo que he aprendido es que si vas con ganas de merendarte el mundo, él se te comerá primero. Con menú de patatas, ensalada y postre.

Pero también he aprendido a no abandonar los sueños, a perseguirlos, a moldearlos. No hace falta encabezonarse con ése boceto que tuviste hace diez años. Los bocetos son para tener en cuenta dónde van a ir las líneas principales. Hace falta tener un buen boceto de base para hacer un bonito dibujo, pero lo que se ve al final es el acabado (Las horas y años que te has metido para lograrlo a veces quedan en segundo plano).

¿Sigo siendo como entonces? Un poco, sí. Y siempre lo seré, porque fuí yo, está claro. ¿Sigo teniendo sueños? Sí, y que no se me terminen. 

¿Sigo queriendo ser escritora? Sí. Simple y claramente. No sé si algún día me publicarán algo o me autopublicaré yo. Ni si quiera sé si terminaré mi gran proyecto. O el otro gran proyecto que no sé mucho cómo va, pero que ahí está. Del primero tengo unas cincuenta páginas escritas en word. Del segundo, algunos capítulos sueltos. Y del tercero (¡sí! ¡hay un tercero!) otras cuarenta.

¿Lo más divertido de todo? 

Empecé con el primero en 2003. Seguí individualmente, escribiendo historias cortas. Hasta que me dí cuenta de que se entrelazaban. Todo cuadraba. Y si leo algunas de las cosas de entonces, veo tan claramente a Neil Gaiman... Tanto.

¿Quién sabe dónde terminará todo esto? ¿Cómo terminaré yo?

Lo importante, es que en el fondo soy y seguiré siendo soñadora. Y los soñadores tienen alma creativa... A veces de escritor, porque saben navegar en la imaginación.

Estoy demasiado centrada en el mundo de la materia y apenas me pongo a escribir. Pero cuando  lo hago (a parte de soltar tochos como este) veo que me sumerjo en lo que sea.

Lo echo de menos y tengo que encontrar huecos para hacerlo, pero no sé cómo.