sábado, 18 de diciembre de 2010

Montañas


A veces, cuando andamos, miramos al suelo para no caer. Nos da tanto miedo caer que hasta nos olvidamos de hacia dónde íbamos. Empezamos a andar, sin importar hacia dónde, sólo andar. Y cuando miras a tu alrededor y no ves nada conocido, piensas "¿cómo he llegado hasta aquí? Me he perdido. Estoy perdido".

Cuando subimos una montaña, si conseguimos no perdernos al andar ni mirar excesivamente a nuestros pies, vemos el gran trecho que nos falta para llegar a lo alto. A veces es conveniente parar un rato, darse un respiro y mirar todo lo que has andado, que es mucho. Aun te falta para hacer cima en la montaña, pero ya es menos de lo que había cuando empezaste.

A veces es conveniente mirar hacia abajo para mirarlo y darnos ánimos.

Vale la pena aprovechar el tiempo. Tempus fugit y nunca vuelve.

Lo que nosotros no hagamos, lo hará otro. Lo que no disfrutemos, lo hará otro. Las veces que no nos riamos, las hará otro. Ése otro lo hará todo igualmente, tanto si tú lo haces como si no. Así que... ¿no es mejor hacerlo? Seguir andando, mirar hacia adelante, descansar y continuar... aprovechar lo que nos han dado y disfrutar mientras continuamos nuestro camino.

domingo, 5 de diciembre de 2010

¡Inanna vuelve!


Pues eso, vuelvo a escribir, a traducir, a estar motivada y a dejar un poco la niebla atrás! La motivación es gracias a unas conferencias de traducción de videojuegos en la UAB (mola, ¿eh?) a las que fui los pasados jueves y viernes. Fue una pasada, no solo por los contenidos de las conferencias, que fueron de lo más interesante, sino también por la gente y profesionales que conocí. He vuelto motivadísima y con ganas de hacer cosas. Así que, a la que me den el alta por el accidente del quillo [ver entrada], ¡vuelvo a la carga! 
¡Prepárate, mundo!

lunes, 29 de noviembre de 2010

Arrebujarse



Es una palabra bonita, ¿verdad?

arrebujar.
(De rebujo1).
1. tr. Coger mal y sin orden alguna cosa flexible, como la ropa, un lienzo, etc.
2. tr. Cubrir bien y envolver con la ropa de la cama, arrimándola al cuerpo, o con alguna prenda de vestir de bastante amplitud, como una capa, un mantón, etc. U. m. c. prnl.
3. tr. Reburujar, revolver, enredar. U. m. c. prnl.

Me gusta arrebujarme entre las mantas y las batas al volver de la calle helada, tomar un té calentito, con un libro en la mano o algo agradable que hacer y una infusión calentita o un té. Es lo mejor. Me encanta el otoño y el invierno para poder arrebujarme en el calor del hogar y de las cosas agradables.

Desde pequeña me ha gustado el té. Mis padres bebían de vez en cuando, y unos amigos de éstos, que son persas (perdón, iraníes), siempre que iba a su casa tomaba una taza de té negro con cardamomo. (Es muy, pero que muy rico). En casa de mi abuela siempre tomaba infusiones y tisanas. De mayor aprendí que tisana era un sinónimo de infusión. Pero hasta entonces, pensaba que tisana era una infusión que me preparaba mi abuela cuando volviamos las dos de pasear o a media tarde y hacía frío. Llevaba anís y hierba luísa. Había algo más, pero no recuerdo qué, exactamente. Mi madre tal vez lo sepa. Me lo servía con una cucharada de miel, bien calentito.

A los dieciséis años fui por primera vez a Alemania durante una semana. Los últimos días nos alojamos en un albergue a las afueras de Freiburg, en medio de un bosque. Freiburg está cerca de la Selva Negra. Es una zona preciosa y la ciudad me robó el corazón. Tengo muchísimas ganas de regresar algún día... Pues bien, en el albergue, a mis compañeros de instituto y a mí, nos servían en el desayuno y la cena agua hirviendo con bolsitas de té de mil y un sabores. Yo estaba feliz. Mis compañeros, no. Eran más de leche, colacacao y café. Se quejaban de que comíamos con té y zumo de frutas (curioso, ¿verdad?). Y la verdad es que tanto el té, como el zumo de frutas, que sabían mejor que los que nos venden aquí, estaban muy ricos. Me quedé con un grato recuerdo de aquél albergue y con la curiosidad de que... al estomago y a tu bienestar les sienta mejor que comas con bebidas calientes o templadas a que sea con frías, que es lo que hacemos más por aquí. Os recomiendo que lo probéis. 

Cuando tenía diecinueve o veinte años empecé a frecuentar una cafetería de mi ciudad que está pared con pared con la Catedral. Me encantaba ir con algunas personas en especial, dado que siempre salían conversaciones trascendentales, proyectos y sueños. Nos gustaba mucho ir porque tenía una amplia lista de tés (de la Tea Shop) y de Chocolates (Eraclea). Me dejaba dinero, porque era (y lo sigue siendo) cara, pero me valía la pena por los grandes momentos.

Fue un día, después de volver de allí, dónde se me ocurrió La Tienda de Ensueño. Intenté captar la magia del arrebujarse. De entrar en calor, de tomar el té, del olor a incienso, de las mantas y las alfombras. De sentirte como en casa, en un hogar. De crear un lugar y un relato acogedor. Y Loreena McKennitt ayudó mucho.

Luego abrió Istambul, una tetería-kebab ambientado al estilo turco, con velas, alfombras, sillas y mesas bajas, cojines, cortinajes, poca luz y música árabe. Y entre la catedral y el Istambul, me pasaba las tardes de los fines de semana. Té, té, té, chocolate y té.
 
Por ésa época también frecuentaba un restaurante, que cambió un par de veces de localización, en que servían un té con menta muy rico y hacían un cus-cús impresionante y sopa harira que está que te mueres y donde el dueño es una persona la mar de simpática. Parte de tercero de filología me lo saqué entre esas paredes, estudiando mientras me tomaba té con una amiga.

Hace cosa de un par de años dejé de ir al Istambul, puesto que subieron mucho los precios y, al haberse hecho famoso, siempre estaba lleno y el servicio no era como al principio. Y los tés con menta ya no estaban tan ricos como al principio. Yo adoro el té con menta, el té moruno, el té árabe... Entonces descubrí el Sáhara, que estaba en la calle de atrás de donde yo vivo. Un local que no parecía muy elegante, que siempre estaba lleno de marroquíes muy majos (mirando fútbol por las tardes en la pantalla grande), con una quincena de mesitas y tres zonas de butacas. Allí descubrí el mejor té con menta de la ciudad. El mejor. Y, claro, estando a dos minutos de mi casa, era clienta habitual. Algunas semanas llegué a ir 4 días. Algunos días iba mañana y tarde, con personas distintas. Qué té tan bueno. Y las pastitas, que eran las mismas que vendían en el Istambul (de una pastelería árabe de Barcelona) y que estaban a mitad de precio porque no hinchaban los precios, y las tortas de pan marroquí calentitas con miel, o miel y queso Philadelphia.

Pero cerraron.

Y me quedé sin el té.
Ahora voy a una cafetería pequeñita que han abierto, también cerca de mi casa, donde hacen unas increíbles magdalenas de queso y el trato es muy agradable.

Pero bueno, a lo que iba. Que cuando hace frío y los días son grises, apetece arrebujarse entre mantas y tés calentitos, hacer que te sientas bien. Porque arrebujarse, al fin y al cabo es eso, es sentirse bien. ¿Qué hay más agradable que pasar frío y llegar a un lugar donde las personas, el ambiente y la magia de un té te den la bienvenida?

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Este es un post triste


Hace un mes y medio que no escribo. A ratos tengo muchas ganas de volver a escribir, cosas mías y cosas de blog.
Pero tengo miedo, todavía.
Siento como si me hubieran arrancado la mitad del corazón y la parte que queda todavía está cicatrizándose. Es un proceso lento, doloroso a ratos, pero es curativo. Llevará un tiempo.
El traumatólogo me dijo en mi última visita que tuviera mucha paciencia con las cervicales y la espalda, después del accidente.
Me siento cada mañana frente un espejo cuadriculado a mirar a lado y lado, diez repeticiones, arriba y abajo, inclinando la cabeza, a tirar la barbilla para atrás. 
Y con lo otro, pues paciencia. Mucha paciencia. Me pregunto cuánto tiempo pasará hasta dejar de soltar lágrimas cuando me doy cuenta de que no, no va a venir, no, no va a volver a saludarme, ni a saltar sobre mí contento.
Una de las cosas que más me gustaban era que cada mañana, cuando te levantabas, te saludaba como cuando vuelves de un viaje. Y es cierto, el sueño es un viaje largo y, a veces, hasta peligroso, pues hay quien no vuelve después del sueño.
Él lo sabía y por eso se alegraba de verte cada mañana.
Creo que jamás había echado tanto de menos a alguien, al menos por ahora.
Pero me han enseñado que la vida te presta todo lo que tienes, pero es sólo eso, un préstamo. Al final hemos de devolverlo, y no siempre cuando nosotros queremos.

Volveré a escribir otro día. Más adelante, creo. Sigo sin poder enfrentarme a las páginas en blanco sobre mi.

Besos!

sábado, 2 de octubre de 2010

Dar las gracias



A veces hay que dar las gracias por estar vivo. Deberíamos hacerlo cada día, pero como estar vivos se nos ha convertido en una costumbre, se nos olvida.

Hoy nos ha pasado lo que tantos fines de semana sale por la tele. Coche con exceso de velocidad invade carril contrario y le da al que pasaba por ahí tranquilamente. Hay que añadirle que se trata de una carretera de montaña, con muchas curvas, poca visibilidad y un barranco de a saber cuántos metros de altura. 

En serio que doy las gracias de que estemos vivos, de que no nos hayan lesionado de por vida, y de que el "daño" haya sido material (adiós, coche). Tal vez con este susto que se han llevado los quillos que iban en el otro coche (en especial el conductor), aprendan a valorar su vida y la de los que les rodean, lo expliquen a otros que suelen hacer cosas parecidas y se eviten muertes. 

Ya hay demasiados "accidentes" involuntarios, no hace falta añadir excesos de velocidad, alcohol o drogas a la carretera.

Todavía me da cierta rábia. Más por el comportamiento y el coche, que por otra cosa. Pero ahora, como realmente estoy, es contenta. En un segundo han pasado a segundo plano los problemas laborales, personales, familiares... cualquier cosa de la que hacemos una montaña y que tampoco lo es tanto.

¿Sabéis lo más gracioso? Segundos antes del impacto, o milésimas, al ver que íbamos a chocar, he pensado textualmente un "no me jodas".

Mis últimas palabras pensadas hubieran podido ser estas. Cuando se lo he dicho a mi madre, me ha parecido que le cambiaba la cara (sí, no he tenido mucho tacto en ese momento). 

Pero bueno, ya lo he hablado, ya lo he soltado todo y creo que puedo relajarme (que lo estoy, y mucho).

Así que doy las gracias a los que os habéis enterado por vuestra preocupación y al resto, tranquilos, que estamos bien y enteros!!


miércoles, 22 de septiembre de 2010

Persona(je)s



Hace poco me inventé un personaje por el mero placer de inventármelo. Más bien, leí algo acerca de un personaje y éste nació. Se hizo a sí misma (pues era una mujer) su físico, su personalidad, su misterio y el querer parecer misteriosa. Solo tuve que escribir lo que me dictó. 

Uno de sus trazos más característicos (y de los que más me gustan a mi) es que lleva pintalabios rojo. Rojo sangre. Es un poco estrella de rock de los 80, con esa melena oscura y despeinada con laca.

Siempre me ha parecido divertido crear persona(je)s. Pones en ellos cosas que te gustan, que no te no te gustan, cosas tuyas, cosas que has visto a otras personas... A veces haces un molde y les añades la personalidad... y a veces cuaja a la perfección. Otras, la gran mayoría, se cargan el molde y hacen lo que quieren. 

Porque un personaje en el fondo es una persona.

(Y las personas, para bien y para mal, siempre nos acaban sorprendiendo).

jueves, 16 de septiembre de 2010

Momentos, recuerdos e instantáneas personales



Llevo tiempo preguntándome con qué nuevo post debo "volver" a postear.

Me hubiera gustado que fuera una novedad, o algo interesante, una ocurrencia, algo original.

No lo es.

A veces pienso que hay tantas palabras que se agolpan en la cabeza que no saben como salir.

¿Todavía sé escribir? ¿Supe alguna vez?
Se me hace raro llevar meses pensando sin escribirlo aquí. Sé que no es una obligación, pero... aún así.

Hace poco decidí hacer un experimento con una persona. En general, solemos criticar más a las personas de nuestro alrededor, a decir en alto sus defectos, las cosas que no nos gustan... pocas veces resaltamos lo que verdaderamente tiene importancia. Desde hace una semana y media nos decimos una cualidad, habilidad o chispa que nos gusta el uno del otro. Va desde "me gusta el color de los ojos", a "la manera en que dices tal palabra" o "cuando haces tal cosa". Si un día te lo saltas, al siguiente toca doble. No valen cosas superfluas, tienen que tener sustancia.

¿Cómo sería el mundo, nuestras relaciones, si todos hiciéramos un poquito esto con todos?

Para mí está siendo todo un descubrimiento y un buen ejercicio.

Es bonito ver, apreciar, sentir los detalles. Pues al fin y al cabo estamos hechos de detalles. 

Me gusta.

Recordando una página de Strangers In Paradise (Terry Moore) del tomo ¿5? Salía Katchoo, hablando de las pinturas que hace, recordando a Francine. Básicamente la pinta solo a ella y cito textualmente:

"mis momentos más personales con Francine eran primeros planos... la curva de una rodilla, una mano que cambiaba que llamaba mi atención...
el arco que hacía su mejilla...
el sol en su pelo
el baile de sombras en su espalda
Estos momentos son como flores recogidas que arreglo en diferentes bouquets y llamo arte
Hoy los momentos todavía están vivos para mí... mañana puede que no sean más que recuerdos. Así que pinto tan rápido como puedo...
Antes de que el bouquet se marchite.
Pintar ayuda. Mantiene las cosas reales. Es lo que no puedo pintar lo que se me escapa y me persigue.
El sonido de su voz.
El tacto de su mano..
El modo en que olía después de bañarse.
De vez en cuando un trazo de estas cosas en otra persona me recuerda que todavía comparo a todos con Francine.
Creo que siempre lo haré."

Creo que lo hacemos todos con quienes nos importan. Personalmente, el significado de estas palabras me parece precioso. Aunque tenga el regusto amargo de la pérdida y el extrañar a alguien.

Pero bueno... mejor que recordar a los que ya no están (que no está mal), mejor disfrutar al 100% de quien sí está :).

A veces es curioso reparar en las cosas que haces, las tuyas, las que apenas das importancia, y ver cómo alguien sí ha reparado en ellas y sí les dan importancia.

Es gratificante.

Es como sentir que no eres invisible.

domingo, 1 de agosto de 2010

Un cuarto



Ala, un cuarto de siglo. Toma ya.

A diferencia de lo que cree la mayoría, para mi fue mucho más traumático cumplir los 23: el terminar la uni y el no saber qué narices te depara el futuro.

Dos años después puedo decir que sigo sin saber qué narices me depara el seguro. (<-- El futuro!! quería decir el futuro!! xDDDD aunque bien mirado, los seguros también terminan dándote sorpresas XD)

Dos años después me encuentro que he conocido a mucha gente nueva, que me aporta cosas buenas día tras día, que he sido maestra, camarera, que estoy a punto de empezar un máster, que he conocido colegas traductores y que estoy aprendiendo a cómo llevar esto que se llama vida, e intentando encontrar las cosas que me hacen feliz.

Si sigo sin trabajo estable como el año pasado, me apuntaré a alguna academia de masajes, y a alguna cosita más de esas que dices "algún día, tal vez, estaría bien que...".

Está jodido esto de aprender a ser feliz por la vida, porque de vez en cuando te llevas buenos palos. A veces para ser feliz o estar contenta hay que pasar un mal trago antes. No me gustan mucho los malos tragos, porque tengo tendencias a ahogarme fácilmente.

No exagero. En uno de mis peores malos tragos me atraganté con mi propia saliva. A este paso voy a tener miedo de quedarme a solas. No sé tragar bien, por lo visto.

En fin... Que ya tengo 25 años. Me ha felicitado una cantidad impresionante de gente. Me siento contenta y eso.

Ayer le daba vueltas a qué narices hacer/estoy haciendo con mi vida.

Hasta que unas olimpiadas de estar por casa me distrajeron.

Reír es una medicina muy buena, y a mi me va la mar de bien. Tengo que recordar cómo me reía yo hace unos años, que tristemente, creo que lo he ido perdiendo.

Cuando recupere mi cámara de fotos (me la olvidé), intentaré poner alguna aquí que sea graciosa :)

Besos a todos!!

martes, 27 de julio de 2010

Blog hackeado


Por si os da tiempo a leerlo, ME HAN HACKEADO EL BLOG.

Si alguien puede y quiere echarme un cable, se lo agradeceré mucho!!!