martes, 29 de marzo de 2011

¿Hola? ¿Cómo iba esto?


Me da hasta vergüenza pasarme por aquí después de tanto tiempo. Tantos meses de "sí, sí, ya voy a volver seguido, sí"... ejem. Pero bueno, poco a poco. No pienso obligarme, que sino sí que no vuelvo XD. Estoy pensando en un cambio de colores, de plantilla, de fuente y de todo... hum...

¿Por qué he vuelto? Porque de repente se me ha pasado algo por la cabeza y he pensado en plasmarlo sobre el papel esto. Ha salido a raíz de Spotify y de las posibilidades que ofrece (al margen de lo que opinen fans y detractores). Estaba de pasada por un blog de una completa desconocida, al que he llegado a través de un blog de una completa desconocida, pero que también sigue a un blog que sigo yo desde el... ¿2005? ¿Hace tanto ya que estoy en este mundillo? Increíble.

Pues bien. La desconocida #2 tenía un link a su cuenta de Spotify, donde se muestran las canciones que a ella le gustan, discos, listas de reproducción que se ha hecho... Y me he quedado pensando en... ¿hasta qué punto dice de nosotros la música que escuchamos? Puede parecer una tontería, pero creo que dice muchísimo de nosotros. Al igual que el historial de nuestras búsquedas en Google. Si hoy alguien se pasara por el historial, probablemente me etiquetaría de freak/rara o de pervertida con gustos extraños. Tal vez podría pensar que estoy embarazada o alguien de mi entorno lo está. (Y posiblemente las publicidades vayan de este tema durante unos días). No lo estoy. Ni de lejos, vamos. Estoy en medio de una traducción sobre ecografías, instrumentos que se utilizan, zonas del cuerpo que se exploran, fluidos, enfermedades, y material que parece salido de una nave extraterrestre.

Por ahí también sale algo de Lisbeth Salander, un personaje de la trilogía Millenium de Stieg Larsson, que parece que medio mundo se haya leído y todos estén entusiasmados con ella. (Ahora que se ha calmado la fiebre, la he leído a ver qué tal... Está bien, engancha cuando ya llevas unas buenas sesenta páginas, y algunos personajes son la mar de interesantes. Pero no va a convertirse en uno de mis libros favoritos).

Pues eso. La música. ¿Qué dice de nosotros? 

De mi puede decir que...
a) me gusta la música de los 80 (especialmente rock y heavy)
b) me gusta Glee (no todas; solo algunas canciones)
c) me gustan algunos éxitos comerciales (los que me ponen las pilas)
d) me gustan las bandas sonoras
e) me gusta Joe Hisaishi y, por extensión, Studio Ghibli
g) me gusta el rock catalán. Concretamente: els Pets, SAU, Sopa de Cabra y algunas de Lax'n'busto (de hace años)
h) me gusta Nightwish y algunos grupos metal del estilo
i) me gustan cantantes que no conoce ni su madre
j) me gusta la música celta irlandesa, bretona, gallega...
k) no dice que me gusta Loreena McKennitt porque no está en Spotify
l) no dice que me gustan otros grupos o canciones, porque tampoco están
m) me gusta mucho la música clásica
n) y también la música a piano. Y Yann Tiersen
o) que tengo dos listas de reproducción tituladas "Happy": la una para animarme y la otra para cantarla.
p) que tengo una lista titulada "Beautiful Songs" en la que meto toda clase de canciones sueltas que me gustan, sean del género que sean, todas mezcladas: desde Amaral, a Sia (¿la conoces? no), Celtas Cortos, Héroes del Silencio, Phil Collins, Judas Priest, Mike Oldfield, Scorpions, Pat Benatar, Denez Prigent, Mikel Laboa..... y así hasta unas 14 horas de música ininterrumpida (este número va variando, normalmente hacia más, pero también he llegado el punto de aborrecer algunas canciones y las borre).
q) que me gustan algunos musicales (RENT)
r) la banda sonora de 500 Days of Summer o la de El Señor de los Anillos, El Retorno del Rey (edición especial)
s) tengo una lista de canciones que inspiraban al autor del cómic Scott Pilgrim a la hora de dibujar y hacer el guión. No me gusta ninguna, pero ahí está.
t) una lista está titulada "mysteries". Es la que uso para hacer meditación por las noches. Inexplicablemente. un día puse "O Fortuna". Y ahí se ha quedado. Me ha pegado unos sustos monumentales mientras estaba en estado de casi-paz mental.
u) otra, tiene por título "Classic". Ahí, además de música clásica que hace que todos los pelos me hagan la ola varias veces por todo el cuerpo, también he añadido algunas piezas instrumentales de Joe Hisaishi o de John Barry (música de Hollywood compuesta por él, interpretada con flauta travesera. Precioso).
v) hay algunas listas de reproducción de otras personas de "bandas sonoras", "música para estudiar" o "las [número] mejores bandas sonoras"... Ahí es cuando veo que no tengo el mismo gusto que el resto de la gente. Especialmente, de las bandas sonoras. Andemeván con esa selección.
w) hay intérpretes que siguen sin estar. 
x) y canciones que estaban y las han quitado
y) lo mismo con algunos discos.
z) pero con la tontería he completado el abecedario. ¿Sigues ahí?
¿Y qué sacamos de todo esto? Que soy una friki.

Por otro lado. Si nada me falla, en dos días, a estas horas, estaré aterrizando en Edimburgo.

Perdón, hará una hora que habré aterrizado en Escocia. Es a medianoche hora inglesa. Y no llego con mi novio a Edimburgo, sino a Prestwick (a unos 40 km aproximadamente de Glasgow). Pero pasaremos 5 días en Edimburgo. Y espero poder hacer alguna escapada...

¿Fotos? Who knows...?



martes, 8 de febrero de 2011

Próxima parada...



Estas navidades pasadas, en Bilbao, nos juntamos con un gran amigo de mi novio, que hacía tiempo que no veíamos porque vive lejos, en otra ciudad, en otra isla. Nos dijo que porqué no le hacíamos una visita y así conocíamos a su novia. Prometimos que lo miraríamos.

Hoy me ha venido el puntazo. He mirado vuelos. ¿Va bien si vamos tal fecha? Sí. Genial. Billetes comprados. Así, en pim, pam, pum. Ahora resulta que en un mes y medio cogemos avión y nos plantamos en...



Scotland, here we go!!

PD: Esto muy contenta con el viaje... porque además es la última "tierra celta" que nos faltaba por visitar!!
(Bueno, vale, yo no he estado en Asturias. Ion sí. Estuve en Galícia de pequeña, Ion no). Pero es más fácil ir a Asturias y Galicia porque hay menos charco de por medio y no siempre vamos a tener alojamiento en esta ciudad escocesa tan chula! :P

PD2: Además nos sale por Ryanair 133€ en total todo: ida y vuelta, maletas, "tasas administrativas (20 euros que han aparecido de vete tú a saber de dónde), check in (otros tantos euros)... y bueno, es Ryanair. Sabemos a lo que nos atenemos y lo que nos van a ofrecer. Esperamos que no aparezca ninguna vaga de controladores aéreos franceses, españoles, ingleses, de la isla de Mann o de Tumbuktú. Me gusta el plan. Escocia. Le tenía ganas... :D

jueves, 3 de febrero de 2011

Dreamer



Los soñadores tenemos el poder de crear. Que construyamos o hagamos lo que hemos soñado, sólo depende de nosotros mismos.

martes, 18 de enero de 2011

500 días



500 Days of Summer (o 500 Días Juntos, como la tradujeron aquí) es una de mis películas "románticas" preferidas. Como dicen en ella, al principio: no es una historia de amor, es una historia sobre el amor. Chico conoce chica, chico se enamora, chica no.

Es una historia en que, quien más quien menos, se siente identificado en algún punto. Una de las mejores cosas es que no se trata de la típica historia ñoña que solemos encontrarnos que hace que hasta los más golosos se vuelvan diabéticos. Otra de las grandes cosas es la banda sonora, que tiene unos cuantos temas impresionantes. Luego está el guión y los actores. Y por otro lado, el mensaje.

Es curioso porque se me suele quedar más la historia de los dos protagonistas que el final en si.

Y es que el final es uno de esos finales que te dan esperanza y ganas de seguir adelante. 

El chico, como aprendemos a los pocos minutos de empezar la peli, es un arquitecto. Pero por cosas de la vida (alias no-encontrar-trabajo-en-mi-sector) se mete a trabajar en la industria de las tarjetas de felicitación (sí, las de ¡Felicidades!, ¡Enhorabuena por tu trabajo!, etc etc que en los países de habla anglosajona se utilizan tanto). ALERTA SPOILERS DE AQUÍ EN ADELANTE! (Para leerlo, pasar el cursor por la zona oscura de abajo y seleccionar :).

Lo que siempre olvido del final es que Tom (el prota) cuando se ha quedado hundido hasta el cuello de mierda y barro, manda a tomar por culo el trabajo que no le aportaba nada, se despereza y sale a cumplir su sueño y objetivo que había dejado aparcado durante tanto tiempo: arquitectura. Y vale, puede parecer la típica chorrada y final feliz... pero no sé si es porque cuando la vi (y aun ahora me pasa) me caló.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Montañas


A veces, cuando andamos, miramos al suelo para no caer. Nos da tanto miedo caer que hasta nos olvidamos de hacia dónde íbamos. Empezamos a andar, sin importar hacia dónde, sólo andar. Y cuando miras a tu alrededor y no ves nada conocido, piensas "¿cómo he llegado hasta aquí? Me he perdido. Estoy perdido".

Cuando subimos una montaña, si conseguimos no perdernos al andar ni mirar excesivamente a nuestros pies, vemos el gran trecho que nos falta para llegar a lo alto. A veces es conveniente parar un rato, darse un respiro y mirar todo lo que has andado, que es mucho. Aun te falta para hacer cima en la montaña, pero ya es menos de lo que había cuando empezaste.

A veces es conveniente mirar hacia abajo para mirarlo y darnos ánimos.

Vale la pena aprovechar el tiempo. Tempus fugit y nunca vuelve.

Lo que nosotros no hagamos, lo hará otro. Lo que no disfrutemos, lo hará otro. Las veces que no nos riamos, las hará otro. Ése otro lo hará todo igualmente, tanto si tú lo haces como si no. Así que... ¿no es mejor hacerlo? Seguir andando, mirar hacia adelante, descansar y continuar... aprovechar lo que nos han dado y disfrutar mientras continuamos nuestro camino.

domingo, 5 de diciembre de 2010

¡Inanna vuelve!


Pues eso, vuelvo a escribir, a traducir, a estar motivada y a dejar un poco la niebla atrás! La motivación es gracias a unas conferencias de traducción de videojuegos en la UAB (mola, ¿eh?) a las que fui los pasados jueves y viernes. Fue una pasada, no solo por los contenidos de las conferencias, que fueron de lo más interesante, sino también por la gente y profesionales que conocí. He vuelto motivadísima y con ganas de hacer cosas. Así que, a la que me den el alta por el accidente del quillo [ver entrada], ¡vuelvo a la carga! 
¡Prepárate, mundo!

lunes, 29 de noviembre de 2010

Arrebujarse



Es una palabra bonita, ¿verdad?

arrebujar.
(De rebujo1).
1. tr. Coger mal y sin orden alguna cosa flexible, como la ropa, un lienzo, etc.
2. tr. Cubrir bien y envolver con la ropa de la cama, arrimándola al cuerpo, o con alguna prenda de vestir de bastante amplitud, como una capa, un mantón, etc. U. m. c. prnl.
3. tr. Reburujar, revolver, enredar. U. m. c. prnl.

Me gusta arrebujarme entre las mantas y las batas al volver de la calle helada, tomar un té calentito, con un libro en la mano o algo agradable que hacer y una infusión calentita o un té. Es lo mejor. Me encanta el otoño y el invierno para poder arrebujarme en el calor del hogar y de las cosas agradables.

Desde pequeña me ha gustado el té. Mis padres bebían de vez en cuando, y unos amigos de éstos, que son persas (perdón, iraníes), siempre que iba a su casa tomaba una taza de té negro con cardamomo. (Es muy, pero que muy rico). En casa de mi abuela siempre tomaba infusiones y tisanas. De mayor aprendí que tisana era un sinónimo de infusión. Pero hasta entonces, pensaba que tisana era una infusión que me preparaba mi abuela cuando volviamos las dos de pasear o a media tarde y hacía frío. Llevaba anís y hierba luísa. Había algo más, pero no recuerdo qué, exactamente. Mi madre tal vez lo sepa. Me lo servía con una cucharada de miel, bien calentito.

A los dieciséis años fui por primera vez a Alemania durante una semana. Los últimos días nos alojamos en un albergue a las afueras de Freiburg, en medio de un bosque. Freiburg está cerca de la Selva Negra. Es una zona preciosa y la ciudad me robó el corazón. Tengo muchísimas ganas de regresar algún día... Pues bien, en el albergue, a mis compañeros de instituto y a mí, nos servían en el desayuno y la cena agua hirviendo con bolsitas de té de mil y un sabores. Yo estaba feliz. Mis compañeros, no. Eran más de leche, colacacao y café. Se quejaban de que comíamos con té y zumo de frutas (curioso, ¿verdad?). Y la verdad es que tanto el té, como el zumo de frutas, que sabían mejor que los que nos venden aquí, estaban muy ricos. Me quedé con un grato recuerdo de aquél albergue y con la curiosidad de que... al estomago y a tu bienestar les sienta mejor que comas con bebidas calientes o templadas a que sea con frías, que es lo que hacemos más por aquí. Os recomiendo que lo probéis. 

Cuando tenía diecinueve o veinte años empecé a frecuentar una cafetería de mi ciudad que está pared con pared con la Catedral. Me encantaba ir con algunas personas en especial, dado que siempre salían conversaciones trascendentales, proyectos y sueños. Nos gustaba mucho ir porque tenía una amplia lista de tés (de la Tea Shop) y de Chocolates (Eraclea). Me dejaba dinero, porque era (y lo sigue siendo) cara, pero me valía la pena por los grandes momentos.

Fue un día, después de volver de allí, dónde se me ocurrió La Tienda de Ensueño. Intenté captar la magia del arrebujarse. De entrar en calor, de tomar el té, del olor a incienso, de las mantas y las alfombras. De sentirte como en casa, en un hogar. De crear un lugar y un relato acogedor. Y Loreena McKennitt ayudó mucho.

Luego abrió Istambul, una tetería-kebab ambientado al estilo turco, con velas, alfombras, sillas y mesas bajas, cojines, cortinajes, poca luz y música árabe. Y entre la catedral y el Istambul, me pasaba las tardes de los fines de semana. Té, té, té, chocolate y té.
 
Por ésa época también frecuentaba un restaurante, que cambió un par de veces de localización, en que servían un té con menta muy rico y hacían un cus-cús impresionante y sopa harira que está que te mueres y donde el dueño es una persona la mar de simpática. Parte de tercero de filología me lo saqué entre esas paredes, estudiando mientras me tomaba té con una amiga.

Hace cosa de un par de años dejé de ir al Istambul, puesto que subieron mucho los precios y, al haberse hecho famoso, siempre estaba lleno y el servicio no era como al principio. Y los tés con menta ya no estaban tan ricos como al principio. Yo adoro el té con menta, el té moruno, el té árabe... Entonces descubrí el Sáhara, que estaba en la calle de atrás de donde yo vivo. Un local que no parecía muy elegante, que siempre estaba lleno de marroquíes muy majos (mirando fútbol por las tardes en la pantalla grande), con una quincena de mesitas y tres zonas de butacas. Allí descubrí el mejor té con menta de la ciudad. El mejor. Y, claro, estando a dos minutos de mi casa, era clienta habitual. Algunas semanas llegué a ir 4 días. Algunos días iba mañana y tarde, con personas distintas. Qué té tan bueno. Y las pastitas, que eran las mismas que vendían en el Istambul (de una pastelería árabe de Barcelona) y que estaban a mitad de precio porque no hinchaban los precios, y las tortas de pan marroquí calentitas con miel, o miel y queso Philadelphia.

Pero cerraron.

Y me quedé sin el té.
Ahora voy a una cafetería pequeñita que han abierto, también cerca de mi casa, donde hacen unas increíbles magdalenas de queso y el trato es muy agradable.

Pero bueno, a lo que iba. Que cuando hace frío y los días son grises, apetece arrebujarse entre mantas y tés calentitos, hacer que te sientas bien. Porque arrebujarse, al fin y al cabo es eso, es sentirse bien. ¿Qué hay más agradable que pasar frío y llegar a un lugar donde las personas, el ambiente y la magia de un té te den la bienvenida?

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Este es un post triste


Hace un mes y medio que no escribo. A ratos tengo muchas ganas de volver a escribir, cosas mías y cosas de blog.
Pero tengo miedo, todavía.
Siento como si me hubieran arrancado la mitad del corazón y la parte que queda todavía está cicatrizándose. Es un proceso lento, doloroso a ratos, pero es curativo. Llevará un tiempo.
El traumatólogo me dijo en mi última visita que tuviera mucha paciencia con las cervicales y la espalda, después del accidente.
Me siento cada mañana frente un espejo cuadriculado a mirar a lado y lado, diez repeticiones, arriba y abajo, inclinando la cabeza, a tirar la barbilla para atrás. 
Y con lo otro, pues paciencia. Mucha paciencia. Me pregunto cuánto tiempo pasará hasta dejar de soltar lágrimas cuando me doy cuenta de que no, no va a venir, no, no va a volver a saludarme, ni a saltar sobre mí contento.
Una de las cosas que más me gustaban era que cada mañana, cuando te levantabas, te saludaba como cuando vuelves de un viaje. Y es cierto, el sueño es un viaje largo y, a veces, hasta peligroso, pues hay quien no vuelve después del sueño.
Él lo sabía y por eso se alegraba de verte cada mañana.
Creo que jamás había echado tanto de menos a alguien, al menos por ahora.
Pero me han enseñado que la vida te presta todo lo que tienes, pero es sólo eso, un préstamo. Al final hemos de devolverlo, y no siempre cuando nosotros queremos.

Volveré a escribir otro día. Más adelante, creo. Sigo sin poder enfrentarme a las páginas en blanco sobre mi.

Besos!

sábado, 2 de octubre de 2010

Dar las gracias



A veces hay que dar las gracias por estar vivo. Deberíamos hacerlo cada día, pero como estar vivos se nos ha convertido en una costumbre, se nos olvida.

Hoy nos ha pasado lo que tantos fines de semana sale por la tele. Coche con exceso de velocidad invade carril contrario y le da al que pasaba por ahí tranquilamente. Hay que añadirle que se trata de una carretera de montaña, con muchas curvas, poca visibilidad y un barranco de a saber cuántos metros de altura. 

En serio que doy las gracias de que estemos vivos, de que no nos hayan lesionado de por vida, y de que el "daño" haya sido material (adiós, coche). Tal vez con este susto que se han llevado los quillos que iban en el otro coche (en especial el conductor), aprendan a valorar su vida y la de los que les rodean, lo expliquen a otros que suelen hacer cosas parecidas y se eviten muertes. 

Ya hay demasiados "accidentes" involuntarios, no hace falta añadir excesos de velocidad, alcohol o drogas a la carretera.

Todavía me da cierta rábia. Más por el comportamiento y el coche, que por otra cosa. Pero ahora, como realmente estoy, es contenta. En un segundo han pasado a segundo plano los problemas laborales, personales, familiares... cualquier cosa de la que hacemos una montaña y que tampoco lo es tanto.

¿Sabéis lo más gracioso? Segundos antes del impacto, o milésimas, al ver que íbamos a chocar, he pensado textualmente un "no me jodas".

Mis últimas palabras pensadas hubieran podido ser estas. Cuando se lo he dicho a mi madre, me ha parecido que le cambiaba la cara (sí, no he tenido mucho tacto en ese momento). 

Pero bueno, ya lo he hablado, ya lo he soltado todo y creo que puedo relajarme (que lo estoy, y mucho).

Así que doy las gracias a los que os habéis enterado por vuestra preocupación y al resto, tranquilos, que estamos bien y enteros!!