.

0 Comments »
Debería tener bastantes cosas a decir... y no sé si las tengo.

Felices fiestas. Eso es un principio.

Creo que seguiré más tarde. No estoy muy inspirada para escribir... pero sentí hace un rato que tenía que decir algo... XD

Feliz final de año.

Hoy...

, , , , 1 Comments »



Esta noche me apetece leer. Los Magos o uno de los de Fairy Oak (cortesía de mi alma gemela particular, Babú). Calentita en la cama. Solo podría mejorarse con una taza de té calentita. No, Inanna. Té por la noche, no. O infusión. Con miel. Mmmm... Dreamtime.

No puedo evitar imaginarme una noche como esta. Fría. Con ganas de leer tomando algo calentito, como una infusión de hierbas naturales o chocolate. Una estufa o chimenea encendidas. Espatarrada en el sofá, cubierta de mantas y llena de cojines alrededor, o en el suelo, sobre una alfombra en idem postura, leyendo. Mientras no oigo el ruido de la tele o los característicos de ciudad. Sino el silencio lleno de ruidos de campo en el exterior. Y la tranquilidad, calidez y el lugar acogedor me envuelven.

Algún día.

Algún día seguiré escribiendo cosas así desde otro lugar.

Bien. Voy a leer. Me pondré Cécile Corbel de fondo, para ambientarme si leo Fairy Oak. Si leo Los Magos, ya veré. De Cécile Corbel no vale cualquier canción. Para ambientarme en Fairy Oak y, en particular, para la Casa del Bosque tiene que ser: Sweet Song.


Estaba pensando...

, 3 Comments »


¿Y si me hiciera un blog secreto? Otro nombre, otro dominio, sin links, sin gente conocida. Me gusta mucho escribir aquí, pero es como estar en tu casa, en una fiesta a la que has invitado a muchos amigos y que se han traído conocidos, una fiesta con las puertas abiertas a la que llega gente con la que no has hablado durante toda la noche, gente que entra y sale al equivocarse de portal, o gente que entra y se queda. Vamos, que en general, nos conocemos todos. Los que escriben y los que no. Los que te encuentras un día un comentario de "me gusta mucho como escribes", a tus amigos de "¿a qué te referías cuando el otro día, en tu blog dijiste...". Ahí entramos en el conflicto. Si estoy contenta, "genial, estás contenta", todo el mundo feliz. Si estás triste, "¿por qué estás triste? ¿qué te ha pasado?" y os preocupáis, si estás desganada, idem, y si no estás, "¿por qué no estás?". Y se agradece muchísimo todo esto, porque vienen de amigos y gente que te quiere o, al menos, te tiene en cierta estima.

Pero tengo ganas de desahogarme en un vacío. En algún lugar donde nadie me conozca, donde mi nombre no les suene y no puedan llegar a él. Parecido a los textos que están en mis discos duros que escribía hace algunos años y se quedaban acumulando polvo de bytes. Solo que si dejo mis penas en el exterior de modo anónimo, alguien las va a leer. Ahí está la diferencia.

Hace años, de las primeras veces que iba y venía sola de y a Barcelona, me senté enfrente de lo que parecía una pareja de amigos, un chico y una chica. Hablaban de sus respectivas parejas, de problemas, conflictos, de amigos, del trabajo... lo normal. Yo observaba, y escuchaba sin querer, haciendo ver que leía o que miraba por la ventana o de reojo, analizando sus posturas y palabras. En cierta parada, se despidieron:

-Bueno, pues espero que te vaya muy bien, con lo tuyo.
-Igualmente. Ojalá se solucione todo...
-Sí... Eh, y gracias. Encantada de haberte conocido.
-Lo mismo digo. Me llamo Luís.
-Ángela. Bueno... hasta la vista.
-Adiós.

Y yo me quedé ojiplática. Tantas confianzas, tantos secretos, consejos... ¡y eran completos desconocidos! No me lo podía creer. ¿Tan a su bola, iba la gente de Barcelona, que no podían hablar con sus amigos o con alguien de todo esto? ¿Tan impersonal es todo esto?

Ahora creo que lo entiendo mejor. Y a veces me gustaría hacer lo mismo. Salvo que no suele gustarme que me hable un desconocido en el tren, o en el bus, porque prefiero leer o escuchar música, o pensar. Así que no lo hago.

Salvo cuando son gente joven y viajera.

¿Dónde está la Inanna que fui?

O mejor, ¿dónde se fue la Inanna que quería ser?

El Mago de las Luces

, 1 Comments »


Hace mucho que no escribo. Y cuando digo mucho es mucho.

Hoy he creado un personaje nuevo. Sin historia. Ha aparecido de la nada... y creo que me va a ir cayendo bien. Os pongo lo que he escrito sobre él. Para variar... es una de mis típicas "la parte de en medio de una historia". De momento no tiene nombre, aunque os he de advertir que viste de negro (entero), lleva un sombrero de copa, capa hasta los tobillos, botas militares y un cinturón lleno de bolsillos. El pelo es negro, muy muy corto y con un mechón de un palmo, aproximadamente. Aún estoy dudando de si el mechón largo está un poco rizado, si es una trenza o una rasta con cositas colgando al estilo Jack Sparrow. Ya veremos. También estaba pensando en ponerle unas goggles sobre el sombrero. Pero me da que quedaría todo demasiado steampunk... y no estoy segura de qué clase de personaje es y de si le puede gustar dicha estética xD.

Si se os ocurre algún nombre, decídmelo ;).

Torció una esquina, y al observar –finalmente- lo que había a su alrededor, no pudo si no apenarse de estar molesto por una tontería y no poder disfrutar de los arbolillos y plantas a la luz de las estrell… ¿dónde estaban las estrellas? ¿Y la luna? Miró al cielo y frunció el ceño. Caminó por la calle, a paso seguro, con una sonrisa irónica y fría en el rostro. Y plac, plac, plac, plac. Cada farola apagada, por cada paso. Mejor. Pero… las luces de Navidad estorbaban. Miró a los alrededores. Nadie. Pasó la mano por el aire, extendida. Y las luces y neones se durmieron. Mejor. Pero… las pantallas del interior de las casas y el restaurante que ya cerraba… tch tch. Demasiada luz. Picó dos veces su talón contra el suelo, aplaudió una sola vez, y dijo:

-Shhh….

Y las teles, las radios, las luces y la gente en sus casas se durmieron.

Eso estaba mucho mejor. Más de su gusto. Sonrió satisfecho. Como por arte de magia, saltó ágilmente la valla que lo separaba de los árboles y las plantas. Era un parque con ruinas muy antiguas. Se preguntó… ¿por qué los humanos tienen tanto miedo a perder su pasado y olvidar? ¿Por qué, a la vez, no lo recuerdan y lo destruyen a su antojo?

Paseó entre las piedras caídas, hacía ya mas de dos mil años. Las plantas, cuidadosamente colocadas y cuidadas por expertos jardineros. Y por fin la encontró.

-Eh, aquí abajo. ¿Hola? ¡¡Eh!! ¿Es que no me ves? Bien. Eso es. ¿Me oyes? Genial. Bueno, ya he llegado. Y ahora, ¿qué? ¿Cómo...? ¿Cómo que no tienes ningún encargo en especial? Pero-pero-pero-pero… ¿tú sabes lo que me ha costado llegar hasta aquí? No me… Sí… Ajá… ¿Vacaciones? Pero… No… sí, ya… ya… Pero… Buf… Y… ¿Cómo? Ah, dinero. Sí. Vale. ¿Y dónde vivo?... Estupendo. No, tranquila. No te preocupes… ya… ya lo encontraré. ¿Qué? ¿Qué te tienes que ir…? Pero… Sí… de acuerdo. Yo también te quiero. Buenas noches, Luna.

Siguió paseando un rato por el lugar. Ahora estaba más molesto.

-Gñññññññ…. ¡¡AAAAAAAAARGH!! –gritó de repente, mientras empezaba a golpear violentamente una piedra-ruina que no tenía nada en especial.- Siempre, siempre, siempre igual. Pues-ya-estoy-más-que-harto. ¡Vacaciones! ¡Já!

Cuando se dio cuenta de la destroza que estaba provocando, lo arregló lo mejor que pudo. Salió de nuevo a la calle y gritó:

-¡Buenos días, luces!

Y todas las luces que había apagado antes, se encendieron nuevamente. Pero la gente siguió dormida en esa calle en extrañas posturas: sobre el sofá, en la mesa, cenando, delante de los ordenadores… Incluso hubo uno que se quedó dormido en la ducha, con el agua caliente saliendo a chorro. No le gustó mucho la experiencia: ni por la factura de ese mes ni por el resfriado que pilló.

A cada paso que daba temblaban las luces. Tintineaban. Parpadeaban. Tenían miedo. Estaba de mal humor. Se había perdido. Estaba cansado. Tenía hambre. Y sueño.

-Eh, tú. –llamó a un perro callejero que pasaba por ahí.- ¿Sabrías decirme dónde está la calle Portalón?

El perro le miró, torció la cabeza, movió la cola y se puso a ladrar de contento.

-¿De verdad? ¡Estupendo!

Siguió al cánido varias calles, mientras el guía se giraba varias veces para comprobar que estaba ahí. Al llegar a la calle Portalón, descubrió que únicamente había una casa, y que la placa de la calle era sospechosamente nueva. Entró, y el perro le hizo esos ojos que saben hacer tan bien…

-Bueno. ¿Por qué no? Hace mucho que no tengo mascota y pareces bastante listo. ¿Tienes nombre? No, chucho no me vale. Pensaré algo bonito. ¿Tuerca? ¿Tornillo? No… a mi tampoco me gusta. Vaya. Fíjate. Sí que hace frío, ¿eh? Te sale mucho vacho de la boca… pareces un autómata a vapor… Mmm… vapor ¡Ya sé! Te llamaré Steam, vapor en inglés.

Subió las escaleras hasta encontrar una única puerta, en la que había unas llaves en la cerradura. Y dentro… dentro estaba todo lo que necesitaba: sus cosas, objetos extraños que había en ese mundo… Hasta comida de perro, curiosamente.

Comió, bebió, tomó un baño para quitarse el polvo del camino y se durmió en menos de lo que canta un gall…

Y el resto es otra historia.



Happier now.

, 1 Comments »
Ya no tengo melancolía ni resaca de melancolía :).

Así que, para que veáis, os dejo una canción de "ahora más bien estoy así":





y un poco de:

Me cuesta tanto...

, , 3 Comments »



Vale. Esta entrada sí será melancólica. O esa es la sensación que me da. Me doy permiso para ser melancólica hoy.

No tengo sueño. Como otras veces, supongo que solo será cuestión de meterme en la cama. Pero es que no me llama mucho que digamos, y ya son las (¿o sería es la?) 1:52...

Hoy he estado escuchando Mecano. Y algunas de Celtas Cortos. De Celtas procuro escuchar poca cosa, porque sí que me ponen melancólica y triste, supongo que porque muchas canciones ya tienen un aire tristón y nostálgico (La Senda del Tiempo... 20 de Abril del 90, entre otras). 20 de Abril siempre ha sido, es y será una canción extraña para mí. Me encanta. Me la sé de memoria de pe a pa, y sin embargo, desde el primer día que la oí que lo relacionaba con amigos que en ese momento estaban y que sabía que nos alejaríamos (allá a los 17 años). Y claro, ahora es escucharla y no puedo evitar que me vengan a la mente, no esos amigos en los que pensaba, sino la cantidad de épocas que se han quedado atrás. Pero bueno. Hoy es hoy y mañana es mañana. Mejor pensar en ellos que es más productivos que en el ayer y el antes de ayer.

De Mecano no puedo evitar llevar todo el día canturreando "Me cuesta tanto olvidarte". ¿Por qué será?

Como dice Amaral, la melancolía es un licor bien caro, y no te has dado cuenta y ya te ha emborrachado... Supongo que me ha debido pasar eso. Hace un rato iba con el puntillo de melancolía y ahora me he pasado pidiendo en la barra. "Melancolía" sería un nombre bonito para un combinado. Sería un licor para tomar exclusivamente cuando te lo estás pasando en grande una noche con los amigos. La MEJOR noche. La que recordarás durante años. Bien. Esa será la primera copa de melancolía. Las siguientes veces que la pidas, recordarás esa gran noche y te pondrás a hablar de ella con tus amigos, y en silencio recordarás los momentos de ésta y de otras que en su momento no te parecieron gran cosa aunque estuvieran bien. Melancolía es un licor de sabor afrutado y dulce, refrescante, que te entra como el auga un día de Sol, pero que cuando llevas un par de copas sabes que al día siguiente tendrás una resaca del quince, porque todo el mundo sabe que las resacas provocadas por licores dulces son las peores.

Me lo ha contado todo el mundo. Yo no lo sé porque apenas bebo. (Los mojitos valen la pena para ser mi excepción de no-bebo-alcohol-gracias. Y el hidromiel.). Tampoco me he emborrachado ni he pillado nunca una resaca. Pero he visto gente con resaca y borracha... y no me llama mucho. El día que lo esté... será por uno los siguientes dos motivos: celebración de una gran, gran, gran alegría (con opción a desquite), o por una gran, gran, gran pena que culminará en "me da igual, voy a hacer una tontería y a beber" (aunque me suba la primera copa. Lo comprobé este verano con un ron con cola. A medio vaso notaba los efectos. Al vaso entero daba vueltas la habitación si giraba demasiado rápido la cabeza. Tuve que hacer puntería para sentarme en un sofá, dejándome caer. Culminé la noche con un mojito delicioso. Por entonces había decidido que era mejor apalancar mi espalda y cuello al sofá para hablar con mi interlocutor. Las dos visitas al lavabo fueron una auténtica aventura. La próxima vez un solo mojito. Nada más, gracias).

Si hoy fuera una noche de verano llamaría a alguien para salir a dar una vuelta por ahí y tomar algo. Pero es la madrugada de un martes de invierno y hace frío. Sí, por fin hace frío.

Esto es un asco. Para poner las canciones aquí de Amaral y Celtas Cortos las he tenido que escuchar, aún sabiendas de que me ponen aun peor. Malditos tes de hoy. Tres puñeteros tes y Sueño sigue sin llegar. Mañana, cuando a las 8 o a las 7.30 mi perro ladre para despertarme me acordaré de toda su familia canina y de todas las plantaciones de tés negros English Breakfast y té rojo Pur-eh (o como narices se escriba) en el mundo.

A lo largo de esta noche me he dedicado a leer entradas de wikipedia y paginas acerca de Mecano, Ana Torroja, José Nacho... Dios.

Eh, un bostezo. Es buena señal. Son las 2:37. No es mala hora para tratar de dormir. Voy a intentar a ver qué pasa.

¿Buenas noches?

PD: El título iba por la canción de Mecano, "Me cuesta tanto olvidarte", sin embargo con los puntos suspensivos... estaba pensando que también quedaría válido un "Me cuesta tanto dormirme".

Hum....

Me cuesta tanto dormirme, me cuesta tanto... dormirme me cuesta tanto, dormir todo un día de sin saber... muy bien qué hacer. Y no sé si seré sensata, lo que sé es que me cuesta un rato hacer cosas sin querer. Y aunque fui yo quien decidió beber un té, y no me canse de jurarme, que no habrá segunda taza... Me cuesta tanto dormirme... Me cuesta tanto dormirme... Me cuesta tanto...

Vale. Es definitivo. Me voy xD.

Hace tiempo que voló sin despedirse de mí...

6 Comments »

En octubre me reencontré con la que fue una gran amiga. Supongo que me siento con la necesidad de escribir un poco sobre ello, porque me sabe mal. Ésa amiga en cuestión dijo que me había echado de menos, que lo había pasado mal por algunas cosas, que no sabía como llamarme o ir a mi puerta porque "después de tanto tiempo se haría raro, ¿no?". Yo también la había echado de menos, y se lo dije, y medio comenté por encima que no le guardaba rencor por lo que había pasado, que parte de la culpa era mía por no haber hablado cuando era necesario y callarme lo que me molestaba para mí sola. No terminé de hablarlo todo porque dijo que quedaríamos en breves. Y pensé que sería mejor hablarlo tranquilamente, a solas, en vez de una sala de bodas abarrotada de gente con música peor que horrible y llena de gente ebria. Supongo que la sinceridad de ese momento también se vio enturbiada por un par de copas de más en su caso.

Finalmente, después de algunas semanas, quedamos. El día anterior me mandó un SMS diciendo que no podría ir porque le habían ampliado las horas de trabajo o de clase, no lo recuerdo. Luego yo me iba a Irlanda. La siguiente vez que íbamos a quedar, con otras dos amigas, una de ellas viviendo en dicho país, que estaba de visita, no se presentó. Llamamos, enviamos mensajes, fuimos a un bar delante del lugar señalado para vigilar si la veíamos. Nos dejó plantadas. Luego recibimos correos suyos diciendo que había perdido el móvil, con él nuestros números, y que no nos había podido avisar. Me sentó un poco mal, la verdad.

Y desde entonces, nada.

A veces siento la "necesidad" de llamarla y decirle yo misma que quedemos. Pero mi estúpido orgullo me lo impide. Porque muchas de las otras veces que ha pasado algo así, me he quedado como si me hubieran dado un portazo en las narices. De ahí la duda. ¿Enésima oportunidad (me siento un poco estúpida, como un amante deshechado que vuelve a por más, sabiendo que lo mandarán a freír espárragos)... aprender a pasar página (opción más razonable y que todo el mundo me ha recomendado)?

Una vez me llamaron masoquista. ¿Lo seré?

Tal vez es que de verdad me da pena perder una amistad.

Supongo que todo esto me viene de haberlo estado hablando últimamente. Y por eso, antes he estado leyendo lo que escribí hace dos años y medio. Hay muchísimas cosas referentes a ella: la noche que iba a salir con ellos, la misma que hubo el accidente, las visitas a su casa, pasándole los apuntes, apuntándome a Erasmus y debatiéndome si debía ir o no, los días de... "This is the end, my only friend... the end". (Canción que solía cantar y que cobró significado para mí a raíz del concierto de Loreena McKennitt en Barcelona, en marzo de 2007).

En fin. Veremos. Al final lo único que nos queda es no arrepentirnos de lo que no hacemos.

Porque a veces... ya no sé si sólo me duele perderla como amiga, o por no haberme dejado tener la oportunidad de explicarme. Tal vez, también por eso, tengo la necesidad de encontrarnos para decir todo lo que me hace falta decir.

[ACTUALIZACIÓN: Acabo de terminar de ver "500 días juntos". Me ha gustado mucho. No es una comedia romántica. Habla del amor y las relaciones, pero no es clásicamente romántica. Es más cercana a la vida de lo que puede parecer a primera vista, con el subtitulo que le pusieron: "Chico conoce chica. Chico se enamora. Chica no". Se me olvidaba: no es una comedia. Y tengo ganas de hacerme con la banda sonora.]

El despertar

, 5 Comments »


Gran concierto de Yann Tiersen (mañana, a ver si me pongo a ello), grandes ratos con gente súper especial (osea) y... bueno, estoy contenta! :)


Y ala. Ahí os va un relato semi basado en hechos reales mezclado con una buena dosis de ficción :). Primicia, primicia de la buena, oyes. (Aviso: hacia el final hay algo de psicodelia o surrealismo, vosotros mismos)

Dos besos, uno a cada mejilla. Hasta luego, hasta la vista.

Y luego, iba caminando los interminables pasillos llenos de gente anónima, de cámaras de vigilancia, de calor, de vapor, olor.

Una corta espera, hasta que el tren llega. Empujones para subir y para bajar. Me dejo caer en el asiento que he escogido. Suspiro. Mi cuerpo se relaja, suelto las bolsas de las manos, coloco mis pies, me pongo cómoda en la butaca del tren.

Se sienta una señora a mi lado, nos sonreímos y nos decimos hola. Será lo último que nos hablemos en todo el trayecto. Posiblemente no nos volvamos a ver en la vida.

Me giro hacia la ventana; es más interesante el “fuera” que el “dentro”. Pero solo veo oscuridad, a ratos mi reflejo, y pienso en cómo me he podido sentir guapa antes llevando un vestido nuevo con la cara que tengo de cansancio. Poco a poco las luces, la oscuridad, el murmullo de gente hablando en el tren, la suave (y no tan suave a veces) cadencia del tren me van relajando. El bolso. ¿Cómo lo cojo? ¿Tal vez así? Es difícil de agarrar. Ah, pero la cremallera es accesible fácilmente. Mejor hacia el otro lado. Eso está mejor.

Y Poco a poco me voy quedando dormida.

Sueño.

Sueño en las últimas horas. Los amigos que he visto hoy. Las risas. La charla trascendental, la charla de pasar el rato y reír. El concierto de anoche. La música. Los otros amigos y conocidos, la gente nueva que me presentaron. Cuando dije adiós a mis padres, cuando saludé el día anterior a mi novio. Las risas con amigos el fin de semana. La película del otro día. El viaje que hicimos. En el coche con amigos. Un té con menta dos tres tés con diferentes amistades. El té de pera y caramelo que tanto me gustó. Las risas la gente las lágrimas los nervios un grito dos las paces los libros las palabras mi perro gente que ya ha pasado de largo en la universidad el instituto el colegio gente que ha presenciado algún momento en mi vida gente que me presentaron un día y no volví a ver gente que me presentaron y que se convirtieron en personas importantes para mi gente gente gente soy niña tengo amiguitos me mudo de casa perro quiero perro quiero perro no quiero tortugas perro un ciervo risas caras amables más risas es hora de dormir.

-…ita, el billete por favor.

-¡Señorita, el billete por favor!

Pego un bote. ¡Qué susto! Estaba tan dormida. Si acabamos de salir de la estación. ¿He recordado haber llegado a la que está a cinco minutos? Creo que sí pero ya no recuerdo nada más o tal vez no habíamos llegado porque no recuerdo la voz automática anunciando la parada. El billete, el billete.

De repente me doy cuenta de que estoy detrás del revisor, que me zarandea. ¿Cómo es posible? Está zarandeándome y yo lo veo desde detrás. Veo como me caigo hacia delante, sin resistencia. El hombre se asusta, la mujer de mi lado se aparta. Me pone los dedos en el cuello. Grita, que se aparten todos. No os acerquéis.

Y mientras yo observo toda la escena, tranquila. Con curiosidad. ¿Así que esto es la muerte? Recordar, como un sueño tu vida hacia atrás y ser despertada en un tren por el revisor.


Una de cal y otra de arena II

, , , , 4 Comments »


Las cosas suelen venirnos de sopetón y sin saber bien por dónde caen las ostias.

Hemos ido a ver Ágora esta tarde. Me ha encantado. Y sin embargo, al salir del cine, estaba con una mala hostia que... en fin. Supongo que los que la habéis visto sabréis la opinión de Cirilo acerca de las mujeres. Y... el hecho de considerar a una estudiosa "ramera y bruja", porque es una mujer inteligente que le da mil vueltas a todos, no ayuda en nada. Al igual que el papel de los cristianos en la peli. Bueno, no solo de los cristianos, sino de todas las religiones que aparecen. Lejos de "aceptémonos unos a otros y dejemos que cada uno escoja lo que le parezca sin meternos por en medio", a un "me has mirado mal, te doy de ostias", "tu religión es falsa, te doy de ostias a tí y a ese que pasaba"... y así. Como dijo Gandhi (y en eso se puede resumir gran parte de la película): "El odio alimenta al odio". Y a pesar de que he salido cabreada, me ha encantado Ágora. Y pensar que las bases del cristianismo (insértese aquí Islam/cualquier otra religión) sean tan bonitas... ¿cómo es posible que el hombre la cague siempre tanto? De verdad... ¿En serio creen que su bondadoso Dios los absolverá por matar y destruir a gente en su nombre, cuando él sólo ha predicado paz y amor? Si pudiéramos poner a Jesús o a Dios en papel humano... creo que se sentiría como Nobel, al ver lo que hacía la gente con la pólvora.

La Casa del Bosque será un proyecto algo más complejo de lo que se pensaba. Pero eso no lo hace menos probable, sino más sólido. :)

Por otro lado. Yann Tiersen. Sí, el compositor de la banda sonora de Amélie. Sí. Que viene a Barcelona. Este miércoles. Me acabo de enterar. Estoy sospesando el: IR (veo a varios amigos con los que tengo ganas de estar + rondo tranquilamente por Barna + coño, es YANN TIERSEN) y NO IR (me ahorro el dinero de ir, concierto, volver y comidas + no veo a la gente + fácilmente me arrepiento durante varios meses por no ir, porque, coño, es YANN TIERSEN). Claro, ahí estamos mi dilema y yo: "Inanna, te puedes arrepentir durante mucho tiempo. No sabes cuándo va a volver por estos lares." y "Bolsillo mío, ¿te das cuenta que hace dos meses y medio que no trabajamos, que te has vaciado a un rítmo acelerado que no es normal y que acabas de pegarte un viaje a Irlanda, varias idas y venidas de Bilbao y... que acabas de volver del cine?".

Así que, nada... estoy medio convencida por varias personas y por mí misma, pero por si acaso... me espero a mañana. Lo respiro y medito y... ay.

Yann Tiersenn.

¿Sabéis que Yann es uno de los nombres que más me gustan?

Hum.

Esta mañana me ha pasado una murphilada de las mías. Mi adorado perro, Llamp, lleva varios días sintiéndose muchísimo mejor. Vamos, que parece que esté recuperando la vitalidad perdida en estos últimos 6 meses. Cada mañana ladra. Mogollón. Ladra para entrar en mi habitación, ladra para despertarme por si no lo ha hecho antes de entrar, ladra para salir, ladra porque quiere comer comida de humanos, ladra porque está contento, ladra porque tiene ganas de joder, ladra porque le da la gana, ladra porque se van mis padres a trabajar o porque pasa una mosca. Os hacéis a la idea, ¿verdad? Esta mañana me ha despertado como seis veces (6) en un lapso de hora y media aproximadamente. La última ha sido dos minutos después de que mis padres se marcharan. He pensado: "bueno, ya han desayunado, se han ido, Llamp ha paseado, ha comido, se pondrá a dormir y podré descansar". Craso error. Dos minutos y se ha puesto a ladrar a una caja de herramientas (seguro que una llave inglesa le ha mirado mal). LLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAMP, he gritado... no. Bramado (catalanada al canto: dícese de un grito atronador que sale de algún lugar más allá de la garganta. Lo que haría un dragón, vamos). He cogido mis gafas, que por la maravillosa Ley de Murphy combinada por la Ley de la Gravedad, han caido en el lateral de mi cama que da a la pared (usease, con una separación de unos 8-10 cm de la pared). Grito improperios. Me levanto caminando como un ogro. Mi perro decide que ladrar es algo menos importante en ese momento y se larga corriendo, felizmente, al comedor. Le sigo. Le llamo y mientras él mira atentamente la pared. Le toco, se gira moviendo el rabo en plan "Andaaaaa, ¿estabas aquí? ¿Qué te cuentas?" Bronca con cara de mala leche y voz de sobada. Pienso que no vale la pena volver a dormir. Estoy demasiado despierta. Voy al baño, me aseo sin gafas (recordemos que soy bastante cegata) y consigo no equivocarme con la pasta de dientes y algún otro producto de higiene íntima como pasa en las comedias. Lógicamente, en las comedias ambos tubos se parecerían y estarían en el mismo lugar. En casa no pasa, por suerte. La cosa es que he procedido a sacar las gafas. Resultado: durante largos cinco minutos se me ha quedado el brazo encallado totalmente entre la pared y la cama, sin posibilidad de subirlo hacia arriba (sí de bajarlo). No podía moverlo, se me quedaba dormido por momentos... y durante un rato he sentido un cierto miedo. ¿Teléfono? ¡Ja! Justo antes lo había apartado para no tirarlo en plena maniobra de saca-gafas.

Al final he podido liberarme sola y rescatar las gafas.

Pero es una experiencia que no me ha gustado nada. Sobretodo la parte de "me voy a quedar aquí toda la mañana porque no sé cuando va a volver alguien a casa y no puedo pedir auxilio porque todo mi brazo (desde el hombro hasta la punta de los dedos) está atrapada. Ni puedo mover el resto del cuerpo (tumbado sobre la cama) porque sino corro peligro de romperme el brazo por la mala postura".

Muy bonito todo. Sobretodo cuando me he liberado.


Ay... Yann Tiersen. ¿Qué hago?

ACTUALIZACIÓN: He caído. Me voy a ver a Yann Tiersen.